Hoy comenzamos una serie en la que queremos señalar algunas de las falencias que tenemos como país para hacer uso efectivo de la energía que nos pertenece en Itaipú, según el Tratado. Son cuestiones que debieron ser subsanadas hace mucho tiempo, y que en la actualidad nos colocan entre la “espada y la pared”, considerando que la revisión del Anexo C y, quizás, del Tratado mismo, está “a la vuelta de la esquina”.
En teoría, Paraguay podrá disponer de la energía producida por esta central y que hace casi 40 años ha servido para el desarrollo de la economía brasileña, pero el país no está listo para el efecto, básicamente por la grave falta de capacidad gerencial, corrupción, entreguismo de los sucesivos gobiernos que hemos tenido desde 1989.
El profesor de negocios, tratadista y abogado austriaco, Peter Drucker (1909- 2005), considerado por décadas como el líder de los “gurúes” americanos de la administración, sostiene que el desarrollo económico y social de una nación “es el resultado de la capacidad gerencial”. “Puede decirse, sin exagerar, que no hay países subdesarrollados, sino solo mal administrados”, dice. Drucker coloca como ejemplo al Japón, que hace 150 años era un país subdesarrollado desde todo punto de vista material, pero que “muy rápidamente” produjo administradores y gerentes de gran competencia.
En Paraguay la corrupción y la falta de patriotismo han llegado a empeorar la falta de gente preparada. Según algunos estudiosos locales, durante el régimen de Alfredo Stroessner la corrupción fue “más selectiva”. O sea, el dictador permitió que solo una élite (política, militar, empresarial) amasara enormes fortunas en detrimento del resto de la nación.
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Este sistema corrupto se profundizó durante la construcción de Itaipú, la mayor represa del mundo en su momento que, a su vez, fue fruto de la más infame entrega (entre cuatro paredes) de la soberanía nacional, puesto que menos de media docena de altos funcionarios del régimen tenían conocimiento (también de una manera superficial) del leonino tratado que finalmente firmaron en 1973 Alfredo Stroessner y el dictador militar Emilio Garrastazú Medici, en Brasilia.
Ese esquema de corrupción no bajó ni terminó con la llegada de la democracia en Paraguay en 1989; todo lo contrario, aumento y se generalizó, donde ya “todo el mundo” (incluido “Juan Pueblo”) podía participar, bajo el “amparo” de una terrible impunidad. Tampoco ha sido un escenario propicio para mejorar la defensa de nuestros intereses en Itaipú, sino que los sucesivos gobiernos siguieron con la misma actitud pusilánime y entregando nuestra soberanía energética.
Falta de infraestructura
Ese entreguismo se ha visto claramente reflejado en la falta de infraestructura eléctrica adecuada para el uso masivo de nuestra energía, y solamente se pensó en el crecimiento vegetativo de la demanda de la ANDE y en recibir las migajas por la cesión de nuestra energía.
Tanto fue así que la primera línea de 500 kV Itaipú-Villa Hayes fue inaugurado recién en el 2013; alrededor de 30 años después de la puesta en funcionamiento de la central.
Ya en este Gobierno se comenzó a hablar de la posibilidad de absorber el 100% de lo que nos corresponde en Itaipú, y desde comienzos del 2019 la ANDE trata de sacar adelante una licitación para la construcción de otras dos líneas de 500 kV (Itaipú a Minga Guazú), con financiación aprobada. Sin embargo, hasta la fecha el caso sigue en una extraña nebulosa.
US$ 151 millones en generadores
Entre los años 2010 y 2019 Paraguay se ha visto obligado a importar un total de 3.185 generadores eléctricos que funcionan con combustibles derivados del petróleo, por un valor imponible total de US$ 151.728.282 (Ver cuadro en la misma página). Esto, obviamente, se debe a la falta de fiabilidad del sistema eléctrico nacional, administrado por la estatal ANDE. Es por todos sabido que el ente público ha sido realmente incapaz de garantizar durante todo el año, y mayormente en el verano, un suministro continuo de energía, tanto para uso domiciliario como para la industrial y otros sectores. Esto revela la gran contradicción, puesto que el país es “propietario” de dos grandes hidroeléctricas binacionales.
Próxima entrega: Matriz energética absurda en el país de las grandes hidroeléctricas.
jfleitas@abc.com.py
