El programa tiene como objetivo la instalación de huertas familiares, como una forma de ayudar a la economía doméstica en barrios periféricos y marginales del distrito.
El emprendimiento agrícola se viene desarrollando desde hace unos años con rubros forestales y hortícolas, y ahora la novedad son las plantas medicinales.
Los técnicos encargados de la ejecución del proyecto son Denis Gómez y Sergio Cáceres, funcionarios de la comuna local. La meta es llegar a por lo menos 2.000 familias.
El proyecto incluye plantas ornamentales y orquídeas, además de hortalizas y árboles nativos. “Trabajamos con comisiones vecinales, pero si una persona en forma individual quiere acceder a los plantines puede hacerlo, sólo se le pide que se registre, y se le instruye sobre las técnicas básicas de cultivo”, dijo Cáceres.
Opinó que para contar con una huerta no necesariamente se requiere disponer de un gran espacio y vivir en una zona rural. Se puede implementar la huerta vertical, que permite aprovechar espacios mínimos, empleando macetas, incluso botellas plásticas, dijo. Las especies en producción que tienen son kokú (arbusto), penicilina, kalanchoe, boldo, menta, cedrón de palo, cedrón kapi’i, citronella, orégano, higatil, salvia, ruda, romero, etc. En árboles nativos tienen especies de taruma, kurupa’yra, guayaybí, ñandypa, lapacho amarillo y rosado, pitanga, yvapobõ, inga, y también especies exóticas como el jabonero chino, entre otros.
