–¿Cuál es el camino para salir de la pobreza?
–Yo creo que salir de la pobreza pasa por dos elementos muy importantes. Uno: la educación es clave, porque a falta de esta hoy día no se puede acceder al trabajo. Dos: la motivación, al que no se le está haciendo mucho caso. Nosotros tenemos toda una generación de jóvenes que no están motivados, porque si bien es cierto que hay mucha gente sin trabajo, no es menos cierto que muchas empresas necesitan mano de obra, pero solo consiguen lo que llamamos mano de obra “satélite”, que queda dos, tres o siete meses y sale, porque no está motivado sobre lo que significa el trabajo. Este tema se tiene que trabajar ya desde los colegios.
–¿Cuál es la situación en que estamos en materia de educación y capacitación?
–Aquí hay que analizar dos cosas. La educación es de mediano y largo plazo, es un proceso de años. En tanto, la capacitación es una cuestión mucho más rápida, es entrenar a una persona para que haga un trabajo específico, que puede llevar entre 30, 120 o 180 días. Sin embargo, el sistema de capacitación técnica en nuestro país, que se hace a través del Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) y el Servicio Nacional de Formación y Capacitación Laboral (Sinafocal), no funciona así como está diagramado.
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–¿Por qué no funciona?
–Hoy ellos quieren unificar ambas instituciones, con lo que la UIP no está de acuerdo, porque cree que el problema no pasa porque estén juntas o separadas, sino por la gestión administrativa de estos dos organismos (dependientes del Ministerio de Justicia y Trabajo). Nosotros proponemos formar un consejo en que la mayoría sea del sector privado y que presente una terna al ministro o al presidente para nombrar director de estas dos instituciones, pero que estos cargos no sean políticos, sino rentados. Eso significa que si no cumplen las metas y los objetivos, el consejo les puede sacar.
–Hace décadas que el sistema es manejado exclusivamente por el Gobierno...
–Precisamente, el sistema no da los resultados porque lo maneja el sector público; es un cargo netamente político, no técnico. Fíjate que los directores de ambos servicios hoy son precandidatos a diputación, y la solución tampoco pasa por un color partidario, sino por un sistema de gestión. Actualmente, es perverso y no funciona.
–¿Así como están las cosas, el producto no sirve para nada?
–No sirve. En primer lugar, si bien el SNPP tiene centros en todo el país, una gran parte está sin alumnos. Segundo, no tiene una base de datos al que yo pueda recurrir para buscar un técnico electricista, por ejemplo. Y con Sinafocal, la empresa que se adjudica el curso que ellos licitaron tiene que salir a buscar alumnos, lo cual es ilógico si ese curso fue el resultado de un análisis de que tal zona necesita cierto tipo de capacitación. O sea, la esencia está mal y, lastimosamente, lo maneja el Estado desde una visión política, pero con un dinero aportado por el sector empleador.
–¿Qué se necesita para cambiar el actual estado de cosas?
–Nosotros estuvimos trabajando en un anteproyecto de modificación de la ley con gente del MJT y también de otros gremios, como la CAP, la ARP, etc., pero no hemos llegado a ningún puerto, porque nosotros sostenemos lo que le he dicho: que la solución no pasa por la unificación de estos organismos, sino porque la administración esté en manos del sector privado, y el sector público sea solo el contralor, porque hoy los administradores son más políticos que técnicos. Por otra parte, en materia de educación, los poco más de 50 colegios técnicos, que en su mayoría son humanísticos otra vez, tampoco están dando resultados, porque fracasan en la generación de oficios.
Origen de la desmotivación
La ausencia de una educación orientada hacia una “cultura del trabajo” tiene su origen en el clientelismo propiciado por el Estado, aseveró el vicepresidente de la UIP, arquitecto Luis Tavella. Dijo que hoy una persona, en el sector público, gana prácticamente igual que en el sector privado, pero con la diferencia de que carece absolutamente de obligación y/o responsabilidad. “Con que él asista, a fin de mes cobra, entonces hoy la ilusión de toda madre o padre es que su hijo se inserte en el aparato estatal, aunque sea como contratado, donde el Estado es el gran “contratante. Por otra parte, en el colegio tampoco se enseña sobre la importancia de la educación para el trabajo”, subrayó.
