El proyecto, aprobado con los votos del oficialista Frente Amplio y el rechazo de los partidos Blanco y Colorado, de oposición conservadora, acelera los plazos para la liquidación de la empresa, dentro de la cual se subastarán siete aviones Bombardier sobre un total de 13 que integran la flota de la aerolínea con una base de 136 millones de dólares.
La compra de esos aviones significaron hace cuatro años una inversión de US$ 175 millones con el Estado uruguayo como garante de su pago. De acuerdo a la iniciativa, si la subasta inicial fracasa, se realizará una “subasta a la baja”, con un máximo de US$ 136 millones y un mínimo de US$ 100 millones de dólares. Por otra parte, el adquirente podrá negociar con el Poder Ejecutivo la concesión de las frecuencias de vuelo asignadas anteriormente a Pluna, sujeto a la incorporación de trabajadores de esta empresa, así como a la asunción de otros pasivos asumidos o garantizados por el Estado.
Entre los principales acreedores de Pluna se encuentran el banco Scotia Bank, por US$ 136 millones; la petrolera estatal Ancap, por US$ 27 millones; y el también estatal Banco de la República, por unos US$ 15 millones, sobre un pasivo total que supera los US$ 300 millones de dólares. El proyecto recibirá sanción definitiva el lunes en la Cámara de Diputados. La crisis de Pluna hizo eclosión en los últimos días de mayo, cuando apenas pudo pagar sobre el vencimiento del plazo una deuda semanal con Ancap por US$ 600.000, horas antes de que ésta cumpliera con un ultimátum y le cortara el suministro. Entre julio de 2011 y febrero de 2012, Pluna perdió US$ 11,8 millones, y las pérdidas acumuladas en los últimos siete años alcanzan a US$ 147 millones.
