Cabinas abusan también con el fax

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El abuso de las cabinas públicas no se limita a las llamadas telefónicas. El exagerado precio que cobran por enviar un fax desnuda igualmente la anarquía con que operan los locutorios. Pese a que la remisión de fax les cuesta a las cabinas lo mismo que una llamada fija (G. 100/minuto), ellas pueden llegar a cobrar G. 1.500 o incluso G. 2.000 por minuto, en detrimento de los usuarios.