Cinco preguntas a JAMES CAMERON

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Algunas de sus películas quedarán como hitos de la cinematografía, además de ubicarse a la cabeza del ranking de los mayores éxitos comerciales. Es el director de Terminator, Titanic, The Abyss (El abismo), Aliens y Avatar, esta última la más taquillera de la historia, con una recaudación superior a los US$ 2.700 millones. También productor y guionista, Cameron combina su extraordinaria capacidad creativa con un fuerte interés científi co, que lo impulsa a organizar expediciones al fondo del mar y a colaborar con la NASA como miembro de su consejo de asesores. Al frente de su empresa de tecnología creó una cámara que graba en tres dimensiones, la que le permitió obtener imágenes inéditas en Avatar.

1. Usted escribió, dirigió y produjo la película más taquillera de la historia, y con ella introdujo el hiperrealismo en la pantalla grande. ¿Cómo concibió la historia de Avatar?

Se me ocurrió justo antes de empezar a fi lmar Titanic. En principio, no la concebí como una película en 3-D. Escribí el borrador de una historia que transcurría en otro planeta, con personas que hablaban un lenguaje propio y tenían una cultura distinta a las conocidas.

Muchas imágenes nacieron de los libros que leí en mi infancia y de los bosques de Canadá, donde nací. De muy chico tomé conciencia de la importancia de la naturaleza. En Avatar intenté entremezclar la historia con un mensaje ecológico, pero no quise que este fuera el predominante. Mi intención era que fuera el espectador quien refl exionara sobre el daño que le estamos infringiendo al medio ambiente. Avatar, al igual que Titanic, son en cierto modo atemporales.

Tratan de valores humanos universales, presentes en todas las culturas. Por eso, estas películas pueden proyectarse en distintos mercados a lo largo del tiempo. En Titanic los temas son el amor, la pérdida, el deber ser, cuestiones que encuentran eco en todas las personas. Avatar, en cambio, trata acerca de la relación de los hombres con la naturaleza y con los demás.

Habla sobre cómo percibimos a los otros y sobre el respeto mutuo. Son conceptos que están vigentes en todas las culturas. Mi primera intención con Avatar fue hacer algo muy impresionante en lo visual, pero después se me ocurrió que, al mismo tiempo, podría impulsar el desarrollo de la CGI (sigla de computergenerated imagery, imágenes generadas por computadora) en animación facial y usarla en toda la película, algo que nunca se había hecho. Pero, en ese momento, mi idea estaba muy adelantada a la tecnología de la época. Era 1995, y todavía había mucho trabajo por hacer en el campo de la tecnología. De modo que archivé el proyecto y esperé, porque sabía que los avances llegarían en algún momento.

2. Antes de ser un exitoso director de cine, usted trabajó como camionero, maquinista y mecánico. ¿Cuáles eran sus sueños en aquel entonces?

Soñaba con mundos increíbles y los dibujaba o los describía en el papel. Siempre supe, incluso cuando trabajaba como camionero, maquinista o mecánico, que había algo más allá de esas actividades. Y que si no terminaba siendo director de cine, entonces sería escritor o pintor. Pero no tenía una idea clara hasta que vi La guerra de las galaxias y tuve frente a mis ojos las imágenes que había tenido en mente. Caí en la cuenta de que existía un mercado para aquello en lo que había estado pensando durante largo tiempo.

Fue así que renuncié a mi trabajo de camionero y empecé una carrera en el cine. Me lancé a hacer mi primera película de ciencia fi cción sin mirar hacia atrás, porque sabía que no debía cuestionarme y que tenía que probar antes de tener hijos y una vida más armada.

3. Terminator, Titanic, Avatar… tiene varias de las películas más taquilleras en su haber. ¿Cuáles cree que son las claves de su éxito?

Creo que las experiencias que uno tuvo en la vida infl uyen en todo lo que uno hace. Yo crecí en un pueblo pequeño de Canadá en el que predominaban los valores y el estilo de vida rural. Mis padres eran muy trabajadores y yo me formé en esa ética del trabajo que conservo hasta hoy. No sé si uno nace con un don natural para contar historias, con la capacidad de transmitir ideas y crear imágenes, pero sé que fui bendecido con una imaginación muy vívida e intensa. También me valgo de lo que sueño. Recuerdo muchos de mis sueños y los anoto. Dado que nunca me interesé por los negocios, tuve que aprender a unir la parte creativa con la parte comercial. Siempre le di importancia a identifi car mis puntos débiles, y por eso percibí desde muy temprano que los negocios eran un terreno difícil para mí, como así el manejo de equipos. A medida que mis proyectos se volvían más grandes y ambiciosos, tuve que mejorar mi capacidad de liderazgo. Y curiosamente logré hacerlo, no tanto gracias a mis experiencias como director, sino a partir de mis experiencias en el fondo del mar, buceando y explorando el océano. Armaba equipos de 15 personas y hacíamos frente a difi cultades y a tormentas en alta mar. Entendí que, cuando alguien comete un error, no sirve de nada ridiculizarlo ni acusarlo frente al resto. Antes creía que la mejor manera de evitar que un individuo se volviera a equivocar era humillarlo, hasta que aprendí que de esa forma no se saca lo mejor del otro. Pero no lo descubrí de un día para el otro; fue un proceso disciplinado de aprendizaje.

4. A partir de esas experiencias, ¿qué recomendaciones les daría a los ejecutivos y líderes de negocios?

Les recomendaría cuatro cosas. Primero, que incentiven la creatividad y les den libertad y autonomía a sus equipos; que estén atentos a las buenas ideas más allá de la estructura y de la jerarquía. Las personas con poder real se sienten a gusto en la posición en que están y no necesitan hacer alarde de ello imponiendo barreras jerárquicas. Segundo, que se animen a enfrentar riesgos, siempre y cuando sean precavidos, analíticos y coherentes. Para mantener una posición y competir hay que disponerse a asumirlos. Mi tercera recomendación es que se interesen e involucren en cosas que nadie se anima a hacer. Por último, que tengan siempre una actitud ética y moral, aunque la situación no lo exija. Nuestros actos crean nuestra reputación y, al fi nal del día, nuestra palabra es la que vale y resulta indestructible.

5. ¿Cómo cambió su trabajo con las nuevas tecnologías? Y, ¿cuál es su próximo proyecto? 

Mi primer trabajo como director fue en 1984. Ninguna técnica, máquina o proceso de entonces se utiliza hoy. Sin embargo, el comienzo de todo proceso creativo sigue circunscribiéndose a un lápiz y un trozo de papel. Los recursos tecnológicos son numerosos, pero en el fondo lo que juega es la imaginación. La tecnología nos permite hacer casi todo lo que queramos; los únicos limitantes son nuestra imaginación y el presupuesto. Todavía hay muchos nuevos mundos por crear, y seguramente irán surgiendo algunos más en los próximos años. En cuanto a mi próximo proyecto, siempre pienso en cómo mejorar aún más la experiencia cinematográfi ca.

Estoy trabajando con proveedores de proyectores y con todas las partes involucradas en el proceso de creación y proyección de una película, en el desarrollo de la tecnología 3-D y la realización de productos que tengan un alto estándar de calidad. La razón es simple: ¿cuántas revoluciones puede desencadenar una persona a lo largo de su vida? Yo trato de consolidar la revolución 3-D. Por eso, pongo tanto empeño.

Fuente HSM Group www.wobi.com