Codas niega ser un agente brasileño en el gobierno de Lugo

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El director de Itaipú, Gustavo Codas, niega las acusaciones de sus detractores que lo acusan de ser un agente brasileño en el gobierno de Fernando Lugo.

–Hay un pedido de informes a Itaipú, por el asunto de la licitación de las obras de Villa Hayes y Hernandarias. Dicen que Brasil, a través suyo, quiere suspender...   

–Eso es lo que se ha publicado y me comentó el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Bogado. Me dijo que había una intranquilidad entre diputados por versiones que circulaban y en consecuencia nos estaban remitiendo un pedido de informes sobre la licitación.   

–¿Es cierto que la construcción de la línea de 500 kV se puede judicializar por irregularidades en la licitación? ¿Es cierto que Brasil se va a beneficiar porque Paraguay seguirá usando menos energía de Itaipú?   

–Me parece que sería importante colocar en un marco esta licitación y después hablar de la licitación en sí. Esta obra es probablemente una de las obras fundamentales de este y los próximos años, ya que es la que va a viabilizar que el Paraguay tenga energía suficiente para continuar creciendo y desarrollándose. Sin esta obra vamos a pasar por grandes dificultades en el suministro de energía eléctrica. La línea de transmisión (de Hernandarias) con la subestación de Villa Hayes está en el marco de un enfoque que tenemos de que Itaipú sea cada vez más, además de una hidroeléctrica, una agencia de desarrollo en el Paraguay.

–¿Por qué no se hizo antes? ¿Por qué hay fuertes rumores de que Brasil quiere poner de nuevo el palo en la rueda?   

–Esta es una obra adicional en beneficio de nuestro país. Técnicos de Itaipú en el pasado habían advertido a sucesivas administraciones de la necesidad de esta obra. La diferencia con este gobierno es que el presidente Lugo tuvo la iniciativa política de quitar del cajón el proyecto y buscar su viabilización concreta...   

–Ahora hay sospechas de que Brasil está metiendo su brazo largo a través de usted, para que esto continúe en stand by por tiempo indefinido.   

–En la reunión de presidentes de Ponta Porã (3 de mayo  2010), Lugo y Lula definieron que los 400 millones de dólares que se necesitan para la obra se obtendrían de las contribuciones obligatorias de Brasil al Focem, 100 millones, y 300 millones que el Brasil colocaría a través de los fondos voluntarios, que es una modalidad aprobada por el Mercosur. Esta semana, el Senado de nuestro país dio un gran paso al aprobar el proyecto de ley por el cual el Congreso le autoriza a Hacienda a transferir hasta 100 millones de dólares del Focem (Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur) a Itaipú para esta obra. Solo falta Diputados. Brasil ya aprobó 70 millones de los fondos voluntarios y otros 33 millones de los fondos obligatorios. Es decir, los recursos que necesitamos para realizar la obra los tenemos. Necesitamos finalizar el trámite en Diputados, de manera que el Focem pueda iniciar las transferencias de recursos a Itaipú para firmar los contratos de estas licitaciones en  trámite.   

–Lo acusan a usted de haber aceptado la oferta más cara...   

–Eso no se corresponde ni con lo publicado por los mismos diarios. Nosotros estamos con dos licitaciones en curso: la subestación de Villa Hayes, que es la obra más grande, a un costo de 104 o 105 millones de dólares, y la ampliación de la subestación de salida de Hernandarias, por unos 15 a 16 millones de dólares.   

–Son licitaciones muy grandes.

–Pero hay que subrayar que los 6 consorcios que se han presentado son multinacionales con sede en el Mercosur y empresas paraguayas altamente calificadas.   

–ABB-CIE, la empresa brasileño-paraguaya, es la adjudicada.

–Esta es la empresa mejor clasificada.   

–¿No es acaso la más cara?   

–ABB-CIE es la oferta más barata. Son 104.860.620 dólares. La siguiente oferta es por 105.882.000, más de un millón de dólares más cara. Estamos hablando de la subestación Villa Hayes. Para la subestación de Hernandarias, también ABB-CIE presentó el menor precio: 15.817.871, contra la segunda que presentó una oferta de más de 16.273.000 dólares. Si dicen que es la oferta más cara, no es  verdad. Está clasificada como la oferta más barata.   

–¿Por qué dicen entonces que es la más cara?   

–No hay ningún fundamento. En segundo lugar, como estas licitaciones tienen criterios de Itaipú y del Focem, se busca favorecer aquella propuesta que tenga más componentes de la región Mercosur. Esta oferta más barata también reúne ese requisito. Reúne también un elemento que no estaba en el pliego, pero que es de interés del Paraguay. Tiene más participación paraguaya en el total de la obra.  

–¿Por qué no empresas paraguayas exclusivamente?   

–Paraguay no produce los bienes de capital necesarios para esta obra: máquinas, equipos. Entonces, le queda el montaje de las obras y las obras civiles. La propuesta de ABB-CIE es aquella en que esa parte tiene más peso en relación a las otras ofertas. Tiene mejor precio, tiene más participación Mercosur y mejor participación paraguaya.

–¿Por qué dicen que se puede paralizar la obra, que los descontentos pueden judicializar la cuestión?   

–Cada empresa tuvo su momento para cuestionar. Nosotros llamamos a licitación a fines del año pasado. Recibimos el 11 de enero las ofertas. Hay un detalle. La empresa que presentó la oferta más barata no fue todavía adjudicada. Recién la semana que viene, el directorio de Itaipú enviará al Focem el resultado. Focem tiene 10 días para revisar todo el proceso antes de adjudicar. Decir que es la más cara no corresponde a ningún documento que se haya presentado.

–¿Por qué hay tantas dudas de que esta obra no se va a materializar por una manipulación de Brasil a través suyo?   

–Esta obra es una iniciativa del presidente Lugo. Se la ha impulsado y llevado adelante bajo nuestra gestión de forma decidida. Los cuestionamientos a una licitación se hacen en la fase de clasificación y adjudicación. Es una disputa legítima en una competencia, pero no existe ningún motivo para judicializar. Si alguien lo hace –porque estamos en un Estado de derecho–  el juez debe resolver, si hay sustancia en el requerimiento. En este caso no hay por dónde plantear de que algún tema está tratado en forma inadecuada.   

–Una suspensión atentaría contra los intereses superiores de la población. Ese es el criterio que adoptó el Senado cuando eligió a los nuevos (2) miembros de la Corte y al nuevo contralor después de  años de chicanerías.   

–No quiero hablar de la parte política. Puedo hablar de la parte de Itaipú, por la actitud que tuvo el Senado esta semana de aprobar los fondos de Focem para esta obra. Se llegó a un alto entendimiento justamente por el carácter de la obra, que busca incorporar energía suficiente no solo para el consumo de la población, sino para inversiones productivas y servicios que se están queriendo instalar en el país.   

–¿Hay forma de pararla?   

–No hay argumento para parar la licitación. Si alguien quiere hacerlo, supongo que el juez emitirá su fallo. Todos los criterios se han cumplido de la mejor manera posible. Es más, estamos en un segundo proceso de licitación. Hay una tercera licitación, la línea de transmisión de Hernandarias a Villa Hayes, que es la otra gran obra, que también va a tener una expresiva participación paraguaya. Entonces, no es verdad que hemos dejado de lado a las empresas paraguayas. tampoco es verdad que se esté adjudicando a la más cara.

–Usan términos muy duros en su contra. Lo acusan de "traición".   

–Desde que asumí, yo he tenido como política no responder las agresiones verbales. Muchas veces se usan en el terreno de la política.  Mi misión es preservar los intereses de la empresa, cumplir el plan de trabajo que el Gobierno nos planteó, que es convertir a Itaipú en una agencia de desarrollo. Lo que hacemos, lo hacemos ajustado a los criterios de Focem, de Itaipú y en mi caso personal preservando los altos intereses de nuestro país.   

–Lo acusan de brazo ejecutor de Brasil, hasta de haber sido empleado del Gobierno...

–Nunca he sido empleado del gobierno brasilero, ni a nivel municipal, federal, ni un cargo ni salario. Todo el mundo sabe que yo he estado residiendo en Brasil como resultado   de mi exilio político, así como otros miles de paraguayos que han sufrido exilio. Estando en Brasil he defendido las mismas banderas que ha defendido el presidente Lugo. Tenemos un libro en portugués defendiendo la posición paraguaya en Itaipú, con introducción mía, contenidos de un libro de Ricardo Canese sobre Itaipú y la relación Brasil-Paraguay... Eso se refleja incluso en la actitud que diversos movimientos brasileros tuvieron de apoyar al Paraguay contra la posición del Estado brasileño, por lo cual hasta fueron acusados de traidores...   

–¿Usted no era asalariado del partido de Lula, acaso?   

–En realidad yo trabajé en el movimiento sindical brasilero. Entré en el año 84, meses después de haber salido clandestinamente perseguido del Paraguay. La policía paraguaya me incautó toda mi documentación en los allanamientos que hicieron para buscarme.

–¿Es cierto que tiene nacionalidad brasileña?   

–No. Nunca solicité. Estuve refugiado por Naciones Unidas, no por el Gobierno del Brasil. El gobierno militar solo aceptaba refugiados de derecha, no de izquierda. Los sindicatos aceptaron contratarme como asesor económico y como periodista, aun cuando yo no tenía ninguna documentación en Brasil. Recién después del golpe del 89 conseguí documentación paraguaya. Entré a trabajar en la CUT de Brasil en el 92. Cumplí varias funciones, pero siempre manteniendo una militancia también en Paraguay. Acompañé el surgimiento del MIT (Movimiento Independiente de Trabajadores), del Movimiento Democrático Popular (MDP, ya desaparecido) y otras alternativas políticas en los 90. Desde el año 2000 en adelante, por las divisiones que hubo, no tuve simpatía especial por uno u otro partido, pero mantuve mi relación de solidaridad, acompañamiento y apoyo desde Brasil a las organizaciones progresistas.

–¿Por qué lo contrató Lugo?, ¿por sus relaciones con Lula?   

–Yo conocí personalmente al presidente Lugo recién en  2006. Estuve en Asunción en un seminario que se hizo en la secuencia de aquella manifestación del 29 de marzo. Durante la campaña proselitista me moví en el Brasil para pedir la adhesión de organizaciones de la sociedad civil brasileña a las reivindicaciones de la candidatura de Lugo. Integré su comitiva cuando visitó a Lula en plena campaña y luego, ya siendo presidente, en su visita a Brasilia el 17 de setiembre de 2008...

–¿Era el nexo con Lula?

–Conocía el terreno. Conocía a varios actores de la escena brasilera... Sin duda, conocía...

 –¿Usted conoce personalmente a Lula y a la señora Rousseff?   

–Lo conozco a Lula desde 1984. Mi relación  viene por el movimiento sindical. Con Dilma, ella en realidad viene de otra trayectoria.

–¿De dónde?

–Ella viene de la municipalidad de Porto Alegre. Fue secretaria de Hacienda en 1986. Es de otra base sindical que es el Movimiento Democrático Trabalhista. Yo la conocí en enero de 2009 en una reunión en Belén de Pará, yo como representante del Gobierno paraguayo y ella como ministra del Gobierno brasileño...

 

Lo conozco a Lula desde 1984. Mi relación viene por el movimiento sindical. Con Dilma, ella en realidad viene de otra trayectoria...

 

Nunca he sido empleado del Gobierno brasilero, ni a nivel municipal, federal, ni un cargo ni salario...

(Continuará...)