–¿Cuál cree que es el mejor camino para combatir la pobreza?
–En primer lugar, este es un tema muy de moda hoy: no hay candidato, de cualquier clase, con o sin posibilidades, que no diga que su principal ocupación va a ser combatir la pobreza, y que es el enemigo común de todo ciudadano.
–¿Qué cosas hacer realmente para reducirla?
–Para mí, al menos, no es fácil decir “esta es la receta”, porque si existe, sería casi un crimen no aplicarla; es un problema serio. Pero de lo que sí estoy totalmente convencido es que el origen principal de nuestra pobreza es una cuestión cultural. Es decir, aquellas costumbres que tienen mucho arraigo religioso de resignación, por un lado, y por el otro, los problemas terribles de la ignorancia que tiene nuestra sociedad. Creo que por ahí está la cosa. Y eso se ataca con medidas muy profundas.
–¿Cómo atacar esa problemática cultural casi fatalista del paraguayo?
–En todo lo que sea cultural, no se puede dejar de lado un factor esencial como es el tiempo. Nunca se puede hacer nada en un periodo (presidencial) de cinco años, como lo prometen los políticos. Lo que sí puede hacer un político responsable es iniciar el proceso de educación de la sociedad que, sin embargo, nunca podrá culminar; siempre estaremos ante resultados tan lentos que no se pueden cuantificar rápidamente.
–Pero nunca comenzamos realmente nada en serio...
–Así es. Nunca comenzamos nada en serio, pero yo soy optimista. Creo que la sociedad –no los políticos– está comenzando a tomar conciencia a través de este clamor que se está dando, inclusive con la participación de colegas tuyos (periodistas), quienes solicitaron a los políticos la utilización de los fondos provenientes de los royalties y compensaciones de Itaipú en el fortalecimiento de la educación. Es realmente auspicioso y loable que el empresariado también se ocupe de esta problemática. Creo que hay una convicción nacional de que cualquier otra solución que se plantee, paralela a la educación, será como una aspirina para la pobreza. Felizmente, la sociedad civil se está movilizando, y es en lo que yo confío, más que en las promesas de los políticos.
Inversión en la capacitación
–¿Qué dice de los miles de jóvenes que no encuentran empleo por falta de capacitación?
–La gente se ha dado cuenta de que no vamos a poder seguir trabajando en nuestras empresas, en forma medianamente eficiente, si no invertimos en capacitación. Los empresarios estamos acostumbrados a “sacarnos” valores, pero ha llegado el momento de que la demanda es mucho mayor que la oferta de mano de obra medianamente calificada. Y cada empresa va a tener que invertir en la calificación de su personal.
La inseguridad creciente
El sector privado debe tener cada vez mayor “sensibilidad nacional” de que se necesita mejorar la estructura de la educación paraguaya de modo a preparar a las nuevas generaciones, no solamente para el estudio, sino para una cultura del trabajo, caso contrario, cada día que pasa la inseguridad en las calles, en las casas y en las empresas irá creciendo exponencialmente. Por eso es fundamental atacar el problema de la pobreza a través de la educación, advirtió igualmente el empresario compatriota Rubén Mujica. Alertó que, una vez fortalecido el mal, no será fácil romper ese círculo vicioso de la delincuencia versus la falta de oportunidades laborales.
