Funcionarios del ministerio, quienes pidieron el resguardo de identidad por temor a represalias, dijeron que están hartos del manejo político en la institución, que se volvió en varios casos una “empresa familiar”.
María Asunción Cáceres es funcionaria de la Contraloría, comisionada al MOPC durante la administración de Enrique Salyn Buzarquis Cáceres (PLRA). Supuestamente, ella alardea de que es pariente del ministro y que sería su prima.
Después de su ingreso al ministerio, también entraron su hija, su nuera y un grupo de allegados, de acuerdo con la denuncia. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, Mónica Rodríguez, jefa de la dirección; José Mora y Gladys González.
Ingresamos al Facebook de la denunciada y también al de su marido, y en ellos encontramos fotos en las que aparecen tanto su hija como su nuera. Es decir, no puede negar el parentesco en el primer caso y la afinidad, en el segundo.
Los denunciantes dijeron que este grupo forma parte del “círculo de confianza” y el “clan” Cáceres y que estas personas son constantemente beneficiadas con jugosos viáticos por idas al interior del país, además de sus salarios, que en la mayoría de los casos superan los G. 3 millones.
Precisamente, Espínola y Rodríguez acaban de volver de un viaje al Departamento de San Pedro y, según los datos, ya se están preparando para ir la zona de Itapúa.
Otro cuestionamiento a la directora de Auditoría es que utiliza los recursos de la institución como si fueran propios. Por ejemplo, los vehículos del ministerio deben usarse para los trabajos, pero tanto ella como su grupo de allegados utilizan para fines personales, según los denunciantes. Hay un móvil que ella usa para todas sus cuestiones particulares, dijeron.
En el Facebook del marido de Cáceres pudimos encontrar una foto de ella junto al vehículo que utiliza. También encontramos fotografías de acontecimientos familiares en las que aparecen los contratados del MOPC, Espínola y Mora.
Precisamente, una investigación realizada por ABC, publicada el 16 de marzo pasado, pudo verificar el uso irregular de rodados del ministerio. Se corroboró que la directora de Auditoría se movilizaba en un coche Hyundai, año 2012, azul, propiedad de la cartera de Estado, sin siquiera tener el logo institucional.
Después de esa publicación, todos los vechículos fueron pintados en naranja, con los logos correspondientes. No obstante, se pudo comprobar una de las tantas irregularidades en esta institución pública, cuyo presupuesto paga toda la ciudadanía.
