La falsificación de productos es parte también de la economía paralela que tiene Paraguay y que, junto al contrabando, representa uno de los principales problemas para lograr la formalización de la economía paraguaya.
Por Asunción y ciudades fronterizas proliferan los puestos de venta de productos de marcas falsificadas. Se pueden encontrar carteras, relojes, ropas, maletas y demás productos sobre calle Palma, en el centro de Asunción, o en las zonas de los shoppings. En plena vereda, los vendedores informales ofrecen sus productos, de marca, falsificados sin mayores problemas.
En la zona de Ciudad del Este, frontera con Foz de Yguazú, el principal rubro falsificado tiene que ver con las mercaderías de electrónica. Generalmente llegan desde China y luego son comercializados para los compradores de la zona de las Tres Fronteras (Paraguay, Argentina y Brasil).
De acuerdo con un informe económico de la organización Pro Desarrollo, casi el equivalente al 41% del producto interno bruto de Paraguay corresponde a la economía “subterránea”; es decir, actividades económicas no están amparadas por un marco legal ni aparecen en las estadísticas oficiales.
La cifra porcentual mencionada representa cerca de unos 10.863 millones de dólares, que sería lo que estaría moviendo el mercado negro en el país. Esto incluye la falsificación de productos, actividades no reglamentadas como las ventas callejeras y principalmente también el contrabando.
Los productos que ingresan de manera ilegal también muchas veces suelen ser falsificados. Esto se da principalmente con los calzados y ropas de marca. Muchos de estos productos que son falsificados ingresan desde Argentina de contrabando y son comercializados en Paraguay de manera irregular.
En cuanto al contrabando, los productos de los rubros comestibles y otros provienen preferentemente de Clorinda y Posadas, ciudades argentinas que limitan con Nanawa y Encarnación, respectivamente.
La diferencia de precios con el mercado argentino hace que cientos de personas crucen todos los días la frontera para ingresar productos de manera ilegal y revenderlos informalmente en Paraguay.
La Aduana está rebasada en sus controles, por lo que el Gobierno se vio obligado a crear la Unidad Interinstitucional para la Prevención, Combate y Represión del Contrabando (UIC), que estará a cargo del viceministro de Comercio, Pablo Cuevas.
