Gastos “adicionales” de tarjetas dan millonarias ganancias a los bancos

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Además del elevado costo de la financiación vía tarjeta de crédito, el usuario debe soportar los variados gastos adicionales que aplican las intermediarias, que van desde seguros, cobros por renovación, reclamos y otros, que dejan millonarias ganancias.

También están los gastos que vienen en forma fija mensual o anualmente en el extracto de cuenta. Por ejemplo, una renovación de tarjeta puede costar entre G. 22.000 y G. 184.500, dependiendo de cada entidad. Algunas entidades realizan la renovación cada año, otras varían y se ajustan al vencimiento de los plásticos. Lo cierto es que los costos aparecen en el extracto, casi siempre sin una confirmación del cliente para seguir usando el servicio.

Otros adicionales que el usuario encuentra normalmente en su extracto de cuenta son los llamados “gastos administrativos”, que varían de acuerdo a cada entidad y van de G. 4.500 a G. 10.000. Estos gastos computan la impresión de los extractos, los servicios de courrier y en otras incluye el fraccionamiento de la renovación.

Las coberturas o seguros contra fraudes también son otros conceptos adicionales que aparecen mes a mes en el extracto de la tarjeta. Estos gastos oscilan entre G. 5.000 y G. 25.000 y sirven para coberturas en caso de robos en los bancos y/o cajeros automáticos.

Llamadas costosas

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Los reclamos de pago ya sea por correo o llamadas telefónicas también se suman a los gastos “extras” que debe asumir el usuario y son los principales reclamos que recibe la Asociación de Usuarios y Consumidores del Paraguay (Asucop), y en algunos casos reportados como abusivos.

Según Juan Vera, titular de la Asucop, la queja generalizada de los clientes es por la frecuencia de llamadas por reclamo de atrasos en el pago de préstamos o tarjetas de crédito, que no superan los 10 días. Por cada llamada cobran hasta G. 17.000 en algunos casos.

También señalan que hay una segunda llamada de validación para comprobar si el pago fue hecho en el día señalado. Los usuarios califican eso como un abuso, considerando que una llamada de un minuto no cuesta ni G. 1.000. A todo eso se suma la carta reclamo, que cuesta en promedio entre G. 20.000 y G. 40.000, cuando el costo del correo oscila entre G. 1.400 y G. 10.000. Por ende, en un mes los bancos pueden llegar a recargar al cliente entre G. 50.000 y G. 60.000. Actualmente, unas 800.000 tarjetas de crédito son administradas por entidades bancarias.