LOS LECTORES OPINAN

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Drogas no

Despenalizar el consumo de las drogas es sinónimo de fomentar ese vicio. Como ejemplo tenemos el tema del consumo de alcohol, la liberación de su consumo no solo no disminuyó el mismo, sino que al contrario, se ha incrementado y sigue siendo una de las adicciones que atentan contra el individuo, su familia y la sociedad.

La aparición de falsos profetas que se dicen calificados para opinar sobre estos temas, es frecuente, se les encuentra presentando extensos currículos que actualmente son de fácil confección, pues cuando los intereses son grandes siempre existe el aval económico para respaldar a esos apóstatas de la comunidad.

Vamos a despenalizar las drogas para después gastar fortunas en tratamiento de los adictos y en promoción de la prevención de la infinidad de afecciones que determinan su consumo, como en el caso del tabaco.

Impresiona como ligera la información de que la Coca-Cola tenía cocaína, esperamos una explicación de esa firma, ante esa seria acusación.

Se debe tener posiciones bien definidas ante el tema de las drogas, en esto no se aceptan imprecisiones, cuando decimos NO a las drogas significa solo y estrictamente eso. NO a todas las drogas, sin excepción y sin resquicios de permisividad.

Juan Carlos Guimaraes

Poderdantes

Los poderdantes dieron poder. El pueblo habló. Los mandantes eligieron sus mandatarios. Eligieron a quienes quieren que legis-

len. A quien cumpla lo legislado. Y a quienes sancionan los incumplimientos (esto último heredado).

Ahora bien… ¿Qué quiere el pueblo? salud para vivir, educación para progresar. Y seguridad para que familia, bienes, y vida estén protegidos.

Esa es la función del Estado, lo demás viene por concomitancia… pero, si no se cumplen las leyes, si la justicia es raquítica y si el ejecutivo tiene cautivo su poder, además de sus auxiliares de mando (ejercito-policía) faltos de instrucción y medios, el resultado es lamentable, o mejor dicho, es como estamos ahora.

Detallemos: en salud, no existen medicamentos. En educación, el programa es pésimo, y los locales de estudio son tan deplorables que hasta la sombra de los árboles suplen a las escuelas. La seguridad es tan inexistente que el transitar es incierto, y las viviendas deben ser enrejadas como cárceles, mientras los delincuentes son dueños y señores de las calles, y en las esquinas debemos sortear el paso, entre gavillas de mendicantes que a cambio de monedas rayan parabrisas o arrojan piedras a quienes no erogan.

¿Qué turista? Que inversionistas? ¿Qué industrias? Vendrían a nuestro país en estas abominables condiciones, a no ser sean kamikazes. Y conste que este es solamente un somero, pero sensato análisis. Si profundizamos necesitaríamos cien mil carillas.

¡¡¡Mandatarios!!! Abocaos a vuestro papel con tesón y patriotismo, que además de la satisfacción del deber cumplido, pasaréis a la historia como benefactores de la patria.

Nelson R. García de Zúñiga

Encuestas

En anteriores elecciones se confirmaba que las encuestruchas (encuestas de tendencias de votos y bocas de urna) son herramientas del fraude y que se deberían tomar las acciones penales contra quienes lo ejercen. Así mismo se solicitaba una mejor legislación para prevenir y castigar con más dureza a los perpetradores.

No conocemos ningún caso en que los delincuentes fueron llevados a estrados judiciales pese a las numerosas denuncias y a los plagueos de la sociedad, ni menos que hayan mejorada la legislación, con el agravante que ni la Fiscalía se haya ocupado de investigar los ilícitos.

Todo esto hizo qué el execrable delito obtenga el rango de impune o mejor inmune y por supuesto goce de buena salud, tanto que en esta última elección fue la trampa preferida de los politiqueros.

Hoy debemos dejar constancia de que:
-se ha advertido sobre la posibilidad de ocurrencia;

- la mayoría de los medios a través de comunicadores venales y encuestruchadores han incurrido alevosamente en esta práctica;

- la Fiscalía sigue sin darse por enterado, pese a decir que están pendientes con un ejército de fiscales.

Por último vale la pena destacar que lo común para nosotros, no lo es para los observadores internacionales, ya que en los informes sobre las elecciones nos consideran delincuentes.

Cosme Damián Báez