Incluso, en el 2003, lejos de intentar la recuperación del servicio por lo menos en algunos tramos, la administración de Fepasa, entonces en manos de Lauro Ramírez, quien hace unas semanas nuevamente fue designado en el mismo cargo, decidió desligarse de casi la totalidad de los operarios y para pagar la liquidación de los mismos no tuvo mejor idea que rematar como chatarra gran parte de lo que tenía de piezas metálicas el ferrocarril de los López.
Las denuncias de ferroviarios hablan de que se procedió en aquella ocasión a reducir a cenizas la parte de madera que tenían algunos antiguos vagones, para vender luego sus partes metálicas. De esa época también data la decisión de levantar los rieles desde los talleres de Sapucái hasta Encarnación, por más de 200 kilómetros.
Se hicieron intentos para reactivar algunas locomotoras para servicios turísticos en Asunción y cercanías, pero no duraron mucho tiempo. En Encarnación, hasta hace pocos años, se mantuvieron en movimiento algunos trenes a vapor para movilizar cargas, pero también esa actividad ha cesado.
Y en Fepasa se pasaron hablando los últimos 10 años de planes para un tren de cercanías que nunca se concretaron.