El control aplicado en nuestro territorio en los días previos habría evitado que se repitan hechos como los ocurridos el día 14 de este mes.
El miedo a perder sus mercaderías en los controles del Departamento Técnico Aduanero de Vigilancia Especial (Detave), al que debe sumarse el clima inestable, lloviznas intermitentes y temperaturas frescas durante la jornada del último fin de semana, hicieron que ayer en este paso fronterizo movimiento de personas provenientes de Clorinda (Argentina) fuera nulo.
Contrariamente a lo que se tuvo en anteriores fines de semanas, o días feriados, en los que el tránsito de vehículos y personas era un verdadero caos, el panorama el sábado último veía tranquilo y apenas unos escasos compradores, con bolsas en mano, cruzaron por el lugar.
Al cruzar el puente San Ignacio de Loyola, en el lado argentino, el panorama era aún más desolador. La extensa fila de personas interesadas en ingresar al vecino país a las que nos llegamos a acostumbrar, ayer desapareció. Ante esta situación, una solitaria funcionaria de la Gendarmería argentina tenía a su cargo la realización de los trámites de documentos para las personas y vehículos, que también fueron escasos.
En el centro comercial de la localidad de Clorinda, el panorama fue más evidente porque las calles de la ciudad no tenían la masiva presencia de compradores paraguayos como en los días anteriores. Solo se veía a algunos cambistas y compradores minoristas en el lugar. La mayoría de los puestos de venta sacaron un gran número de mercancías en la vereda, pero debido a la escasa venta prefirieron cerrar temprano.
Igualmente, las estaciones de expendio de combustibles y gas no presentaron las largas filas de paraguayos que ya era una cuestión normal en semanas anteriores. Según datos, la comercialización del gas, cuyo precio es de 16 pesos –unos G. 8.400 al cambio actual–, en el vecino país se limita ahora a una por persona, la que además debe presentar su documento nacional de identidad (DNI).
En los dos últimos días feriados, 14 y 15 de mayo pasados, unos 28.000 paraguayos cruzaron a la Argentina (a Clorinda y Posadas) para comprar productos de consumo básico debido a los bajos precios que tienen, como consecuencia de la reducción de la cotización del peso argentino. Estos datos corresponden a la Dirección de Migraciones, cuyo sistema incluso sufrió un colapso.
