Consciente de la necesidad de aunar esfuerzos para hacer realidad el corredor ferroviario Atlántico-Pacífico como medio de transporte masivo, el 4 de agosto de 2011, con la presencia de delegaciones de Brasil, Paraguay, Argentina, Bolivia y Chile, se realizó en el Ministerio de Relaciones Exteriores la IV reunión del grupo de trabajo de integración ferroviaria para el corredor bioceánico.
Además, por Decreto Nº 4557/11 del Poder Ejecutivo, se creó la comisión interinstitucional, el órgano que tendrá a su cargo la gestión e implementación de acciones para la realización de estudios de identificación, factibilidad y diseño del corredor interoceánico de transporte ferroviario Pto. Pdte. Franco-Argentina.
Apoyo de la Koica
Paralelamente, el Gobierno de Corea aprobó un fondo de ayuda de US$ 2 millones, para financiar el estudio de factibilidad del denominado “tren de la soja” en Paraguay, para conectar la triple frontera con Curupayty, ubicado en la desembocadura del río Paraguay al sur del país (las imágenes sateli-
tales muestran el trazado del futuro sistema ferroviario de cargas atravesará las principales zonas cerealeras).
La cooperación y asistencia se materializó a través de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica, por sus siglas en inglés), y el estudio final de factibilidad para la construcción del sistema ferroviario en Paraguay se presentó finalmente al Ministerio de Obras Públicas el 07/11/2013.
De construirse el puente internacional de enlace con el ferrocarril argentino en otro sitio que no sea Curupayty, obligará a la construcción de otro puente ferroviario de enlace y, además, el MOPC deberá financiar la modificación de parte del recorrido del proyecto final presentado por Koica.
Corredor bioceánico bimodal de integración
Al proyecto de integración para la conexión del puerto de Paranaguá (en el Atlántico) con Antofagasta (en el Pacífico) IIRSA (Iniciativa de Integración Regional Suramericana) lo define como “Eje Capricornio”. Este corredor bioceánico bimodal integrará el sur del Brasil, Paraguay, el noreste argentino, así como su región noroeste, parte de Bolivia y el Norte de Chile. IIRSA promueve corredores transversales que faciliten las exportaciones de productos sudamericanos a más de 11 países asiáticos, que tienen más del 37% del comercio mundial de commodities).
El tramo del ferrocarril paraguayo Pdte. Franco-Curupayty se convertirá así en el eslabón de unión de los puertos del Brasil con puertos del norte de Chile por el Paso Jama, en la cordillera de los Andes. La conexión ferroviaria con el revitalizado Ferrocarril Belgrano Cargas de Argentina será por Curupayty, punto fronterizo ubicado a 45 km de Pto. Vicentín (Pcia. del Chaco), donde se encuentra la punta de riel.
Este eje de integración ferroviario, de 2.900 km de extensión, de costa a costa, de 380 km, recorrerá territorio paraguayo, reduciendo hasta en 75% del costo del flete ante el transporte con camiones.
Plan ferroviario regional
En sintonía con el resurgimiento del tren como fenómeno mundial, la cámara de puertos privados y comerciales de Argentina vaticinó que en 20 años se duplicará la producción y se necesitará un sistema de transporte confiable. Como la alternativa para el transporte de los productos y para atender la demanda, según noticias proveniente de Argentina, la CAF otorgó a este país US$ 326 millones para reactivar el FC Belgrano Cargas. El costo total del plan de infraestructura está calculado en US$ 408 millones (el 80% prestaría la CAF y el 20% restante el Gobierno argentino.
El organismo financiero, con sede en Caracas financiaría la rehabilitación de 1.645 km del FC Belgrano Cargas, y en la provincia del Chaco el tramo que une el puerto de Barranqueras con la localidad de Joaquín V. González en la provincia de Salta (ramales C12 y C3 respectivamente). La integración ferroviaria se hará realidad cuando el ferrocarril paraguayo se enlace con el ramal C12 por Curupayty, frente a Las Palmas (Pcia. del Chaco).
El desarrollo del transporte ferroviario impulsado conjuntamente para mejorar la conectividad de la región con los principales puertos de ultramar apunta a incrementar la competitividad agroindustrial de la subregión, y no cabe dudas de que Curupayty es un punto neurálgico central, que se convertirá en un polo de desarrollo que, con seguridad, potenciará el vertiginoso crecimiento del sur del país.
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