El directivo de la empresa Hildebrand SA, Bennie Hildebrand, explicó a nuestro diario que día a día va aumentando el consumo de pescado en el país. Relató que no fue nada fácil incursionar en el rubro, hace cinco años, por la falta de apoyo a la piscicultura, tanto a nivel técnico como crediticio, pero igual salieron adelante con los productos “Mennopez”, que son pescados congelados, enteros como fileteados, producidos a 210 kilómetros de Asunción, específicamente en Juan Eulogio Estigarribia, ex Campo 9.
Explicó que en el lugar cuentan con un frigorífico, laboratorio y más de 70 hectáreas de espejo de agua para la producción de tilapia, pacú, bagre y carpa. La mayoría de estos estanques tienen entre 4.000 y 5.000 m2 y aseguró que la calidad del producto es mejor que los pescados de los ríos, por el agua tratada que manejan.
Comentó que producen diariamente unos 2.000 kilos, que son distribuidos a las cadenas de supermercados del país, así como a través de dos canales directos que tienen de venta al público en Asunción (sobre Félix Bogado N° 2645 y Denis Roa c/ Austria).
Igualmente empezaron a vender sus productos a hospitales y sanatorios y que aumentó la distribución a restaurantes, que hoy en día ya incluyen en la carta un menú a base de tilapia, entre las otras variedades de pescados. Además cuentan con un restaurante propio, “Las Tilapias”, ubicado frente a su establecimiento industrial, en el departamento de Caaguazú.
Consultado sobre los precios de los pescados congelados, según llegan en los puestos de venta directos, comentó que la carpa, que es un pescado cuyo sabor muchos de los consumidores lo comparan con el dorado, tiene un precio final de G. 18.000 por kilo, más bajo que el de la carne vacuna, para cualquier variedad de la carnaza de primera. La tilapia entera con escama está en G. 18.000 por kg, mientras que sin escamas en G. 20.000 y el filet está en G. 28.000 el kg. El bagre entero se vende por G. 17.500 por kilo, mientras que el pacú entero en G. 28.000 y G. 34.000 el kg. En cuanto a los pucheros, tanto de tilapia como bagre, comercializan a G. 3.000 por kilo.
“Muchas trabas”
Bennie Hildebrand se quejó de las numerosas trabas con que se encontraron en el sector público para empezar este negocio. “Solo las trabas burocráticas nos llevaron tres años para conseguir operar legalmente en el mercado. No por falta de adecuación, sino por desconocimiento y porque se querían aprovechar de nosotros”, explicó.
