Es necesario insistir en que ellos mismos sean gestores de sus errores y sus aciertos para que no vivan culpando a extraños, ya que esta situación obligará a tercerizar eternamente los errores de otros cometidos con ellos. Así lo entienden sus principales líderes que decidieron impedir el ingreso de cualquier organización, sea civil, religiosa o política, que trate de vincularse con ellos para administrar programas con fondos estatales ante la triste experiencia de que solo recibieron migajas mientras los intermediarios que quedaban con casi todos los recursos.
Viviendas de materiales
Dicha capacidad de organización les permitió formar parte de un programa de construcción de 328 viviendas subsidiadas con fondos de Senavitat. Las mismas tienen pared de ladrillo, techo de chapa forrada con paja a fin de atenuar el calor que produce dicho material al tener contacto directo con el sol. Además, en forma separada, cuenta con una cocina, también de material, con un conducto exterior tipo chimenea para sacar el humo producido por el fuego con leña. También forma parte de la construcción un baño con ducha, ya que cuentan con agua corriente y un mingitorio (exterior) para dos personas.
También fueron construidas dos panaderías que en forma individual trabajan dos a tres veces por semana produciendo más de 500 kilos de panificados en forma semanal y que son vendidos solo internamente, ya que afuera son discriminados sus productos.
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Es de destacar también el buen manejo de los desechos sólidos producto de una concienciación desde los niños, además de la seguridad interna para mantener el orden y la limpieza en todos lados.
Reforestación
La construcción de las viviendas, cuyo costo ronda los G. 39.000.000 por unidad, será pagada por los mbya con reforestación.
Simón Flores, encargado de un vivero de la comunidad Y Akãretã, técnico promotor comunitario que se encuentra trabajando como contratado con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), dijo que ovenia, cedro, guajayvi, guatambu, mandarina, mango, etc. forman parte de los plantines que son distribuidos a unas 800 familias que forman parte de siete comunidades. Las mismas son Mbokaja’i, Yvyku’i Jovái, Yvu, Mirî Poty, Yvy Morotî y Y Akãretã que se encuentran en las jurisdicciones de Vaquería, Raúl Oviedo, Yhû y Nueva Toledo.
Agregó que la próxima entrega lo harán apenas se produzca una buena lluvia con miras a evitar que se pierdan las plantitas distribuidas. Dijo además que van entregando en pequeñas cantidades hasta completar los 150 plantines por familia.
Pudimos notar que todas las comunidades están muy bien sombreadas porque, según sus líderes, valoran al árbol desde otro contexto, razón por la cual los mismos son “intocables”.
