Tras las lluvias, el aeropuerto ya “luce” unos peligrosos tajamares en su predio

Los fosos abiertos en el aeropuerto internacional a fin de sacar tierra para el rellenado del terraplén de la autopista Ñu Guasu se convirtieron ahora, tras las últimas lluvias, en grandes tajamares cargados hasta el tope, según comprobó ayer nuestro diario. Tales espejos de agua, a metros de la cabecera norte de la pista de aterrizaje, pueden ser peligrosos, tanto para los vuelos como para el vecindario.

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Algunos lectores que estaban como pasajeros en aviones que arribaron ayer a Asunción se mostraron sorprendidos por el nuevo atractivo acuático que “luce” el aeropuerto internacional Silvio Pettirossi, en este caso los grandes espejos de agua surgidos tras las últimas lluvias, que llenaron hasta el tope los fosos excavados para rellenar el terraplén de la improvisada autopista Ñu Guasu.

Uno de los tajamares, abierto por el consorcio Las Residentas (M&T, de Julio Mendoza, y CIV, Isacio Vallejos), contratista del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para el tramo II de la citada obra, tiene más de 200 m de largo, 5 m de profundidad y 20 m de ancho, y hoy está cargado con unos 20.000 m3 (20 millones de litros) de agua. Está muy cerca de un vecindario de Mariano Roque Alonso, desde donde niños y adolescentes cruzan la alambrada de tejidos, que actualmente está siendo renovada, y merodean curiosos cerca de las peligrosas “lagunas”.

“Sabemos que ahí es hondo” y que “el borde se desmorona fácilmente, incluso solo”, comentaron unos menores que miraban de cerca el trabajo periodístico, mientras otros, a lo lejos, ya se habían adentrado unos metros en el predio de la terminal aérea. En ese momento, dos personas mayores, que al parecer vigilan el sitio, salieron de un precario campamento para hablar con los mismos.

Supuestamente, las excavaciones se hicieron por motivos de “defensa nacional” y debían servir para desviar el arroyo Itay, que cruza por el predio aeroportuario, pero ni siquiera están conectados al referido cauce hídrico.

Además, especialistas refirieron que los espejos de agua podrían atraer a aves acuáticas, que pueden ser peligrosas para las aeronaves.

Los trabajos se hicieron sin estudio de impacto ambiental, por lo que la fiscalía ha abierto una investigación sobre un posible delito ambiental, pero las imputaciones se hacen esperar pese a los numerosos indicios, documentos y testimonios con los que ya cuenta el Ministerio Público.

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