Cucho deja en “off side” a los padrinos de Ulises Quintana

Los escandalosos y reveladores diálogos telefónicos del presunto narcotraficante Reinaldo Javier “Cucho” Cabaña con su abogado Santiago Luis Cano, con el policía esteño Aguirre y con el “empresario” prófugo Óscar Adrián Monges embarraron aún más al diputado Ulises Quintana (ANR) y dejaron muy malparados al senador Enrique Bacchetta (ANR), presidente del JEM; al vicepresidente de la República, Hugo Velázquez; al extitular del Senado Silvio “trato apu’a” Ovelar (ANR) y a su benefactora la jueza Magdalena Narváez, entre otros, suponiendo que creían de buena fe en la inocencia de su protegido. Los audios difundidos revelaron que el supuesto delincuente de marca mayor –hoy en prisión preventiva– podía contar con que el diputado Quintana haga uso de sus influencias para ayudarlo cuando fuera menester en el ámbito policial, sin perjuicio, al parecer, de que también fuera su cómplice en el narcotráfico. ¿Cómo se sienten y qué pensarán actualmente estos cuestionados políticos después de escuchar los audios difundidos, que comprometen muy seriamente al admirado diputado Quintana? El Paraguay continuará siendo considerado un país de cuarta mientras políticos de alto rango sigan exhibiendo tan notorias inconductas, sin consecuencia alguna.

Los escandalosos y reveladores diálogos telefónicos del presunto narcotraficante Reinaldo Javier “Cucho” Cabaña con su abogado Santiago Luis Cano, con el policía esteño Aguirre y con el “empresario” prófugo Óscar Adrián Monges embarraron aún más al diputado Ulises Quintana (ANR) y dejaron muy malparados al senador Enrique Bacchetta (ANR), presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM); al vicepresidente de la República, Hugo Velázquez; al extitular del Senado Silvio Ovelar (ANR) y a su benefactora la jueza Magdalena Narváez, entre otros, suponiendo que creían de buena fe en la inocencia de su protegido. El nombre del diputado surgió en una charla sobre la recuperación de un vehículo incautado en la Dirección de Policía del Alto Paraná y en otra sobre el rescate de 190.000 dólares decomisados en una barrera policial de Nueva Londres, caso este último en que el mentado habría intervenido personalmente.

Los audios difundidos revelaron que el supuesto delincuente de marca mayor –hoy en prisión preventiva– podía contar con que el diputado Quintana haga un uso de sus influencias para ayudarlo cuando fuera menester en el ámbito policial, sin perjuicio, al parecer, de que también fuera su cómplice en el narcotráfico. Por de pronto, el diputado Pedro Alliana (ANR) opina que la Cámara presidida por él debe pedir datos al Ministerio Público sobre dichas grabaciones y crear una comisión para estudiar el caso, si bien ya sabemos de sobra el destino que tienen los informes de comisiones legislativas sobre el narcotráfico: algún oscuro armario. Su colega altoparanaense ya está imputado por el delito de tráfico de influencias, de modo que el organismo a ser requerido podría limitarse a remitir el acta respectiva. Aunque no se va a buscar “enfriar” el caso, según dijo Alliana, la diputada Kattya González (PEN) hizo bien en urgir su tratamiento, más aún porque esa Cámara, que se apresuró a reintegrar al procesado antes de que estuviera firme la infame resolución judicial que le dejó en libertad ambulatoria, sigue amparando a sus desvergonzados miembros Carlos Portillo (PLRA) y Tomás Rivas (ANR), ambos imputados hace mucho tiempo.

Habrá que esperar lo que allí y en sede judicial se resuelva en cuanto al diputado Quintana, pero desde ya resulta claro que sus abogados de hecho –Bacchetta, Velázquez, Ovelar, Narváez– deberían estar avergonzados si en verdad creían, repetimos, que se trataba de una blanca palomita, del todo ajena a Cucho y a sus inquietudes con relación a una notable suma que serviría luego para comprar 53 kilos de cocaína. Se recordará que el senador Bacchetta se solidarizó con su “querido Ulises” mediante un tuit en el que le deseaba que pronto recupere su libertad y que tenga “fuerza y fe para poder enfrentar la injusticia” (¡!) que habría estado viviendo. Así, el titular del JEM ya lo absolvió. Sin duda, tuvo fuerza y fe para recuperar la enorme suma incautada, tras enviar por WhatsApp a Nueva Londres un documento fraguado por el hoy prófugo Óscar Adrián Monges, dueño de la firma Neos, e impedir la intervención del Ministerio Público, tal como lo esperaba su otro amigo, Cucho. El presidente del JEM ya se habrá dado cuenta a esta altura de que el diputado altoparanaense es capaz no solo de soportar una “injusticia”, sino también de convencer a agentes policiales de que violen la ley para permitir luego un “negocio” que, lamentablemente, fue frustrado en el Brasil. En su cálido mensaje le había dicho que “el cariño, el afecto y confianza” se los había ganado “caminando y trabajando duro”. Es indudable que trabaja “duro” y no solo como legislador al servicio del país, sino también para liberar los fondos de uno de los 38 imputados en la misma causa.

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La libertad ambulatoria de Quintana también fue celebrada por el poderoso vicepresidente de la República, Hugo Velázquez, al apresurarse a destacar que fue “correcta” la interpretación del art. 245 del Código Penal hecha por la jueza Magdalena Narváez, pese a que ella misma no excluyó que pudo haber errado y a que la Ley N° 4431/11 prohíbe modificar la prisión preventiva cuando la expectativa de pena supere cinco años de cárcel. Dado que Velázquez fue nombrado fiscal general adjunto del Alto Paraná en 2002, cuando al frente del Ministerio Público estaba el doctor Óscar Latorre, que hoy hace de abogado de Quintana, no debe asombrar tanta satisfacción. Como si todo quedara en familia. Desde luego, Velázquez también estimó apropiado que Quintana vuelva a su banca de inmediato, a quien consideró, además, el mejor candidato a intendente de Ciudad del Este que la ANR pudo haber presentado en los últimos comicios.

Por su parte, el senador “trato apu’a” Ovelar dijo en su momento en video: “...Decirle a Ulises que estamos contigo. Vos sabés hermano que 100% estamos con vos. La justicia va a llegar pronto. Un abrazo fraterno para vos Ulises”.

Pues bien, ¿cómo se sienten y qué pensarán actualmente estos cuestionados políticos después de escuchar los audios difundidos hace pocos días, que comprometen muy seriamente a su admirado diputado Quintana? Sobre todo Bacchetta, ¿qué autoridad moral puede seguir teniendo, si es que la tenía, tras ejercer una tremenda presión en favor de un legislador procesado? Y el Vicepresidente, ¿también continuará emitiendo temerarias opiniones en tan delicadas cuestiones judiciales, en las que no debería tener arte ni parte? Lo que la opinión pública puede tener por cierto es que deberían estar abochornados si tuvieran una pizca de decencia, que es como pedir peras al olmo. Su admirado legislador habría resultado ser una suerte de empleado de Cucho para intervenir en su provecho en el aparato estatal cuando las circunstancias lo exigían.

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El Paraguay continuará siendo considerado un país de cuarta mientras políticos de alto rango sigan exhibiendo tan notorias inconductas, sin consecuencia alguna.

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