Ayer se inició formalmente el periodo de propaganda electoral de cara a los comicios internos simultáneos de las diferentes organizaciones políticas que el 7 de junio definirán las candidaturas que competirán en las elecciones municipales del 4 de octubre. Como es habitual, dicho periodo ya se inició de hecho mucho antes, a través de afiches, pasacalles y pintatas en las vías públicas, pese a que el Código Electoral sanciona con una multa de cien jornales mínimos, por cada medio empleado, el hecho de realizar una propaganda fuera del plazo fijado para los comicios internos.
En adelante, pues, se asistirá más bien a una intensificación de la oferta “callejera” de candidatos, sobre todo en los llamados partidos tradicionales, donde el internismo se agudiza cuando se disputan candidaturas para cargos electivos municipales, departamentales y nacionales. Y no siempre debido al noble afán de representar con altura a la ciudadanía, sino muchas veces a impulsos de la mera ambición personal y de la posibilidad de lograr ingresos adicionales a la remuneración por el ejercicio del cargo. Se invierte mucho dinero para presentar a los candidatos con un rostro amable, sonriente, luego de haber pasado por una cuidadosa edición de photoshop, pero que no pocas veces oculta un pasado vergonzoso y/o una ignorancia supina. Ya tenemos demasiada experiencia en este campo en los cargos electivos de nuestro país. Pero el electorado ya no debe dejarse engañar por las apariencias ni convencer por una propaganda abrumadora, vacía de contenido.
Un buen ejemplo de lo que se debería evitar al elegir a un candidato lo dio el impresentable exintendente municipal de Asunción Óscar “Nenecho” Rodríguez: ganó en 2015 una candidatura a concejal de Asunción, gracias, en gran medida, a que se hizo conocer participando en un popular programa televisivo de baile. Mientras la ciudadanía asuncena se queja hoy constantemente de las consecuencias de su desgobierno y los “clavos” que aparentemente dejó a los contribuyentes, ni corto ni perezoso Nenecho ya inscribió otra vez su precandidatura para competir por el cargo de concejal en las internas coloradas. ¡Increíble! Pero esto ocurre porque la justicia no les alcanza o tarda en llegar cuando los políticos cometen fechorías.
La ciudadanía suele tener razones más que suficientes para quejarse del desempeño de sus elegidos, pero antes debería ser mucho más rigurosa a la hora de votar por quienes habrán de postularse por una organización política, porque, increíblemente, recae una y otra vez en el apoyo a ciertos personajes de reconocida baja ralea. Realizar una buena “preselección” es muy importante, pues servirá para depurar las candidaturas que habrán de competir en los comicios de octubre próximo. En consecuencia, los votantes serán los responsables directos si vuelven a elegir a notorios sinvergüenzas.
Para no tener que lamentarse después, hay que prestar mucha atención al pasado y al presente de quienes bregarán el 7 de junio en las elecciones internas primero. Es mejor prevenir desde ya, antes que intentar curar después el mal causado. Es deseable que la participación en los comicios sea elevada, para que las candidaturas resultantes no sean decididas por los “operadores políticos” rentados de siempre y sus clientelas respectivas. Por eso, es inútil rasgarse las vestiduras cuando la desidia o la ingenuidad del votante propició un pésimo gobierno municipal.
Por de pronto, comenzando por la cita del 7 de junio, la propaganda debe ser contrastada con los antecedentes de los competidores, muchísimo más relevantes que las imágenes y los eslóganes de afiches, pasacalles o pintatas. La madurez cívica de la generalidad de los gobernados debe imponerse para bien de ellos mismos y para mal de los sinvergüenzas, adictos al engaño y a la corrupción que hoy reinan en no pocas de las 263 Municipalidades.