Hoy los integrantes de la Cámara de Senadores se reúnen de manera extraordinaria para tratar un asunto de suma importancia para el fortalecimiento y consolidación del proceso democrático iniciado hace casi un cuarto de siglo: el desbloqueo real y efectivo de las oprobiosas “listas sábana”, responsables directas de la baja calidad de la mayoría de las personas que integran la Cámara y de la pésima reputación que viene arrastrando el propio Congreso Nacional en las últimas dos décadas.
Los senadores deben estudiar este delicado asunto con toda la seriedad del caso, tomando en consideración la generalizada movilización ciudadana que el tema suscita –de hecho para la tarde de hoy está convocada una nueva manifestación popular frente a la sede del Poder Legislativo–, así como la repulsa pública de la que fueron objeto los integrantes de la Cámara de Diputados algunos días atrás, cuando decidieron aprobar un exorbitante aumento presupuestario de 35 millones de dólares para la contratación de sus operadores políticos en la Justicia Electoral.
Deben tomar en cuenta los senadores que en esta oportunidad van a jugarse, cada uno de ellos, parte importante del capital político que puedan poseer, con la posibilidad de que comprometan el futuro de su carrera, ya que si con sus votos no producen un avance real en el desbloqueo de las “listas sábana” serán percibidos por la ciudadanía como los verdugos de una iniciativa destinada a garantizar la vigencia de una verdadera democracia representativa en el Paraguay.
La reafirmación de este concepto esencial de nuestro sistema político –establecido ya en el primer artículo de la Constitución Nacional bajo el título de “Declaraciones Fundamentales”– es hoy frontalmente obstaculizada por el infamante régimen de “listas sábana”, bajo cuya perniciosa vigencia se ha convertido al Congreso Nacional en un refugio de los ahijados del caciquismo politiquero criollo antes que en el asiento de una auténtica representación popular.
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Bajo el influjo de este régimen perverso, salvo honrosas excepciones, el Parlamento paraguayo se convirtió en un rejunte de gente moralmente averiada, con escasa o nula solvencia profesional e intelectualmente primitiva, a la que lo único que le importa es dar cumplimiento a la voluntad de los capitostes partidarios, ya que es a ellos, en definitiva, a quienes los legisladores les deben el privilegio de haber sido colocados en los primeros puestos de las nóminas para acceder a una banca legislativa.
La eliminación de las “listas sábana”, por fin, permitirá que el pueblo paraguayo sea, como corresponde, ubicado en el centro de todo el proceso democrático, posibilitándole que elija a sus representantes de manera directa de entre aquellos ciudadanos que han demostrado tener adecuada experiencia en su actividad privada, buena formación académica, una estatura moral adecuada, vocación de servicio, una propuesta electoral atractiva, y, por sobre todas las cosas, deseos de trabajar por la defensa de los intereses de la mayoría de la gente.
Ahora bien, para que todas estas alentadoras perspectivas puedan concretarse en auspiciosas realidades, es menester que la Cámara de Senadores apruebe hoy sin más dilación la modificación de la norma que dispuso la creación de un sistema mixto –desbloqueo parcial– por un régimen directo, en el que solamente se tenga en cuenta el voto de los ciudadanos por los candidatos de su estricta y única preferencia.
Por otra parte, es menester que se arbitren las medidas necesarias, tanto desde el punto de vista político como del técnico, para que el nuevo sistema pueda comenzar a regir sin retrasos ni obstáculos de ningún tipo, a partir de las elecciones generales de abril del año próximo.
La semana pasada, los senadores enviaron a la ciudadanía una alentadora señal de madurez política.
Con su voto rectificaron la indignante decisión de la Cámara de Diputados de confirmar el exorbitante aumento para la contratación de operadores políticos en la Justicia Electoral. Ahora, es menester que conserven la misma sensatez y su compromiso con el interés mayoritario de la ciudadanía.
La ciudadanía, a su vez, debe seguir movilizándose para defender aquello que por derecho le pertenece: el ejercicio libre del voto para elegir a sus representantes en el Congreso Nacional sin interferencias ni intermediaciones de ningún tipo.
La democracia paraguaya se encuentra hoy en una encrucijada. De su total afianzamiento depende, en gran medida, que esta tarde los miembros de la Cámara de Senadores voten a favor de la iniciativa que devolverá al pueblo aquello que nunca se le debió secuestrar, su derecho a decidir con libertad a quién darle su voto.