En esta comunidad de unos 10.000 habitantes, aproximadamente 2.000 se dedican a la producción hortícola, especialmente de tomate y locote, según el intendente local, Armando Chávez Hausman (PLRA). El contrabando es el principal obstáculo para el desarrollo y continuidad del rubro, agregó.
En las compañías Takuára y Calle Cuarta, don Agripino Ortiz cuenta con una propiedad de 75 metros por 100 metros y tiene 10.000 plantas de tomate e igual cantidad de locote, que están en etapa de cosecha.
“No es cierto cuando dicen que no hay tomate nacional; tenemos de sobra; y si se combate en serio el contrabando, vamos a tener más, porque nosotros no podemos cultivar si no tenemos el mercado seguro. Si el Gobierno nos da la garantía, vamos a producir para cubrir la demanda”, expresó Ortiz.
Dijo que en las últimas semanas, mediante el decomiso de las cargas ilegales, mejoraron los ingresos de los agricultores locales. Comentó que cada semana entrega al mercado de abasto entre 150 y 200 cajas de tomates. El precio es entre G. 110.000 y G. 120.000 por caja.
Del monto total que reciben por caja pagan 10 por ciento de comisión al vendedor. Les sobran unos G. 80.000, de los cuales deben abonar por mano de obra, compra de abonos e insecticidas, y como ganancia líquida quedan unos G. 40.000 por caja, explicó Ortiz.
También se paga flete de 5.000 guaraníes por cada caja transportada, es decir, por 150 cajas se abonan 750.000 guaraníes. “Y si la venta es escasa, se generan pérdidas”, indicó el productor.
Los agricultores igualmente tienen que honrar sus cuentas con el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH). A eso se suma el factor climático, las últimas lluvias perjudicaron en gran medida la producción, indicó Ortiz, quien junto a su familia cuentan con sistema de riego y un moderno método de fertilizar la tierra denominado “fertirriego”. “Solo queremos que nos den la oportunidad”, expresó.
