ENCARNACIÓN (De nuestra redacción regional).- La arquitecta Graciela Kasprzyk, presidenta de la organización “Memoria Viva”, dijo que el pedido que realizaron a la Municipalidad no tuvo el efecto deseado; el de impedir la destrucción de lo que consideran un patrimonio histórico de la ciudad. La entidad privada, sin fines de lucro, trabaja en la difusión y rescate de la historia de la ciudad, desaparecida como consecuencia de la construcción de la represa de Yacyretá.
“La explicación que nos dieron en la Comuna es que esta chimenea no fue contemplada como recurso histórico, y está ubicada en una propiedad privada, por lo que el dueño puede disponer de ella”, señaló.
Por su parte, el arquitecto José Bitenfeld, quien dio la alerta sobre la situación planteada con la chimenea, lamentó la falta de interés de las autoridades por preservar la memoria histórica de la ciudad. “Si bien esta chimenea no fue incluida en la lista de bienes considerados patrimonio histórico de la ciudad en la ordenanza que declara como tal a otros, como el molino harinero y el silo de granos, es indiscutible que es un ícono de la ciudad y un patrimonio histórico que debería ser preservado”, expresó.
El propietario del inmueble donde se encuentra la antigua chimenea es el ingeniero Daniel Cristaldo, quien es también dueño del hotel De la Costa, ubicado cerca del lugar de demolición. El empresario afirmó que hizo los trámites para la demolición ante la Municipalidad local y que en el sitio va a construir otro hotel.
Cuestionó a quienes “desde una oficina con aire acondicionado” pretenden dictar qué se debe hacer o no. “Esta es una gran inversión económica, pero si alguien viene y me dice que quiere comprar el predio, pagarme los tres millones de dólares que vale, y preservar la chimenea, yo le vendo”, señaló.
Refirió que en la Comuna le otorgaron el permiso de demolición porque la chimenea no está categorizada como patrimonio histórico. No obstante, Cristaldo afirmó que en principio buscó preservar la obra, por su antigüedad, pero está ubicada justo en el medio de la propiedad. “Busqué la forma de construir alrededor, pero no había forma posible”, dijo.
Historia
La exchimenea en demolición fue parte de la “Cervecería Encarnación”, propiedad de la Compañía Mercantil y Transporte Domingo Barthe SA. Después fue vendida a un descendiente de italianos, Julio Oreggioni, quien instaló en el lugar en las primeras décadas del 1900 una fábrica de gaseosas, que tenía la marca “Sisi”, y una fábrica de hielo en barras. Tras la repartición de la herencia, los bienes fueron vendidos.
La directora de Patrimonio Cultural, del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), Ana Lluis, en una nota presentada en marzo a la Municipalidad, indica que el edificio posee un alto valor patrimonial por sus características constructivas tipológicas de carácter industrial y por ser un ícono representativo de la ciudad de Encarnación. Advierte sobre el daño patrimonial que significaría derrumbar las antiguas instalaciones.
Protegido por Ley 946/82
El edificio, por formar parte de la historia de Encarnación, está preservado por la Ley 946/82 de “Protección a los Bienes Culturales”, que señala que “queda prohibida la demolición, destrucción o transformación de los bienes culturales. Cuando se ejecuten sin autorización obras en un bien cultural inmueble o se viole la concedida, la Dirección ordenará su suspensión, y en su caso, la demolición, y si fuere necesario la restauración o reconstrucción”. La Comuna autorizó la destrucción “porque no fue integrada al conjunto de edificios antiguos”.
