Inundación: la paradoja del agua

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CHACO’I, Presidente Hayes. A esta localidad, la desgracia parece venirle en estado líquido. “Por favor, necesitamos agua para tomar”, clama una mujer, quien con su familia vive atrapada en su vivienda rodeada de agua. Es una de las pocas que aún no han buscado resguardo en las zonas altas de esta localidad, en la que algunas familias han migrado a Falcón y otras erigieron sus casillas sobre el asfalto seco que conduce a Nanawa. Esta paradójica escena se vive en cada casa y refugio en la que cientos de damnificados luchan una batalla diaria contra la crecida.

A ellos llegan dos veces, y en los días de mucho calor hasta tres, la patrulla militar que distribuye agua en los refugios de Falcón -en los que están familias desplazadas de Chaco’i-, Monte Pila, Loma Conché y María Auxiliadora.

En los puestos fijos se dispone de una cisterna con capacidad para 12.000 litros de agua y se recargan hasta tres veces al día. Además de esto, también se distribuyen bidones de cinco, diez y veinte litros del líquido, según la necesidad.

Los refugiados han aprendido a convivir con la necesidad y lo harán, probablemente, por mucho tiempo más, ya que, según la Dirección General de Meteorología, el nivel de las aguas crecerá y decrecerá constantemente.

Texto y fotos: mescurra@abc.com.py