A ellos llegan dos veces, y en los días de mucho calor hasta tres, la patrulla militar que distribuye agua en los refugios de Falcón -en los que están familias desplazadas de Chaco’i-, Monte Pila, Loma Conché y María Auxiliadora.
En los puestos fijos se dispone de una cisterna con capacidad para 12.000 litros de agua y se recargan hasta tres veces al día. Además de esto, también se distribuyen bidones de cinco, diez y veinte litros del líquido, según la necesidad.
Los refugiados han aprendido a convivir con la necesidad y lo harán, probablemente, por mucho tiempo más, ya que, según la Dirección General de Meteorología, el nivel de las aguas crecerá y decrecerá constantemente.
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