En la actualidad trabajan en el mundo unos 168 millones de niños, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). De ellos, alrededor de 85 millones desempeñan trabajos peligrosos.
“La persistencia del trabajo infantil tiene sus raíces en la pobreza, la falta de trabajo decente para los adultos, la falta de protección social y la incapacidad para asegurar la asistencia de los niños a la escuela hasta la edad mínima legal de admisión al empleo”, afirman desde la OIT, que ante el “Día mundial contra el trabajo infantil”, recordado ayer, pone énfasis en la educación de calidad como factor clave en la lucha contra este flagelo.
A nivel local, se estima que trabajan al menos 436.419 niños y que 46.993 chicos y adolescentes se encuentran en situación de criadazgo.
Precisamente, la prevención resulta ser el factor fundamental para enfrentar a esta realidad, definió ayer Andreza Ortigoza de Medina, directora ejecutiva de la Fundación Dequení, entidad que durante todo el mes de junio recuerda con énfasis al Día Mundial contra el trabajo infantil, con actividades especificas, “aunque durante todo el año hay trabajos en escuelas, familias, comité de niños y adolescentes”, especificó, al detallar acerca de las iniciativas propuestas en Caaguazú, de sensibilización en la vía pública, por las principales avenidas de la citada ciudad, mercado de abasto, terminal de ómnibus y semáforos, con la participación de niños y familias, el apoyo de Codeni y Abrazo.
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“Es fundamental trabajar periódicamente en la revisión de la instalación de esta conciencia contra el trabajo infantil en los padres, jóvenes, niños y docentes”, remarcó.
Durante junio, Dequení sugiere actividades de proclama, “que ponen de relieve las necesidades que se puedan tener en cuenta a nivel de gobierno local, nacional e internacional”, definió.
Así, por ejemplo, la fundación se sumó a la iniciativa del Fondo Cristiano Canadiense para la Niñez, que el jueves 11 de este mes realizó en la Cancillería Nacional un encuentro con autoridades nacionales, en apoyo a la campaña mundial que busca instalar como fundamental el tema de la protección a la niñez en la Agenda post2015.
Recordó Andreza que durante las presentaciones de las cartas, algunos niños de la fundación le expresaron que sentían un poco de temor al momento de dirigirse al público, pero de todos modos estaban firmes y conscientes de que representaban a sus hermanos, familiares y amigos, quienes pusieron toda su fe y confianza en ellos. “A la hora de leer sus cartas y compartir frente a las autoridades, los chicos fueron muy cálidos y firmes, y se sintieron seguros; pudieron representar con altura y confianza a sus propios amigos, compañeros, hermanos, que están en sus casas, y que les habían encomendado llevar esos mensajes”, destacó Andreza.
“Lo que hacemos con nuestras actividades desde Dequení, a nivel de la casa, de la comunidad, de los gobiernos locales y nacionales, y sobre todo en la agenda de los tomadores de decisión, es buscar que se levante la voz de los niños, pidiendo que se garanticen sus derechos en la práctica, en su vida cotidiana, y no solamente en la legislación, en las ratificaciones de convenios, en los discursos políticos, y que ellos puedan sentir eso en su vida cotidiana”, significó.
Estas iniciativas logran –remarcó– que los niños sean protagonistas al momento de que se tomen decisiones acerca de temas que les atañen tan fundamentalmente.
Ortigoza de Medina resaltó, además, que la realidad de niños trabajadores en el Paraguay constituye un desafío que debe instar a realizar más tareas de prevención en conjunto. “Lo que sí se percibe es que cada uno desde donde se encuentra, tiene las ganas de que nuestro país esté verdaderamente libre de trabajo infantil. Como Dequení, acompañamos a la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti), en estos procesos.
