SAN LORENZO (Antonia Delvalle C., corresponsal). Carolina Méndez (35), la madre de los cuatrillizos: Joaquín, José, Julieta y Julián, quienes nacieron el miércoles en el Hospital de Clínicas, comentó que luego de 15 años de noviazgo se casó con Balbino Fernández (34) en mayo de 2014. Viven en el barrio San Luis de esta ciudad.
Ya que el ansiado bebé no llegaba, consultaron en el Hospital de Clínicas, donde el profesor doctor Pedro Pablo Guanes les diagnosticó problemas de infertilidad y se sometieron a intenso tratamiento.
Joaquín, José, Julieta y Julián Fernández Méndez nacieron a las 14:21, 14:23, 14:24 y 14:26, respectivamente. El bebé más grande pesa 1,700 kg y el más chico 1,300 kg. El que mejor se encuentra pesa 1,600 kg y está básicamente sin respirador.
Julieta fue trasladada el miércoles al Sanatorio Migone ante la falta de incubadoras en Clínicas. Pese a ser prematuros (nacieron a los ocho meses de gestación), se encuentran estables y con relativa buena salud.
Carolina comentó que el doctor Guanes le iba a hacer inseminación artificial, pero que los óvulos maduraron muy pronto. Entonces suspendieron porque podía engendrar todos, lo que sería peligroso para ella así como para los bebés.
“Entonces me hizo estimulación ovárica y me pidió que volviera a los dos meses, si no quedaba embarazada”, acotó.
Pero, para alegría de la pareja, Carolina quedó embarazada a los ocho días. “Me hice un test y salió positivo, pero cuando el ecografista, a la quinta semana, me dijo que esperaba cuatro bebés me desmayé, fue una mezcla de susto, nerviosismo, alegría”, exclamó.
Señaló que cuando le contó a su esposo, él entró en pánico. La madre gestante tuvo que reposar desde los dos meses y le tuvieron que coser la boca del útero para evitar que perdiera a los bebés, que podía darse cuando iban ganando peso.
Tuvo reposo absoluto desde los dos meses de gestación, si se levantaba de la cama era sólo para ir al sanitario. Hasta los seis meses no toleraba ciertas comidas, y en especial carne vacuna, que no digiere hasta ahora, por lo que reemplazó por otras proteínas.
Consumía muchas frutas y verduras, leche enriquecida con calcio, huevo, pescado y otros alimentos sanos.
“Por suerte no tuve que correr de madrugada, porque no tuve antojos. Yo pensé que tenía que ir de madrugada por ahí buscando frutas”, dijo riendo su marido.
Añadió que ya vieron a sus bebés que están bastante bien, ya sin respirador. La campeona es Julieta, que fue trasladada hasta un sanatorio privado en Asunción, pero dijo que ya la traerían de vuelta porque tampoco ya requiere respirador.
Carolina es instrumentadora quirúrgica en el Hospital de Santa Rosa del Aguaray, mientras Balbino trabaja en un banco de plaza. La pareja dijo que es un cambio en sus vidas, que tendrán que replantear muchas cosas.
En ese sentido, Carolina piensa pedir al Ministerio de Salud su traslado del hospital general de Santa Rosa del Aguaray, para que sus bebés sean mejor atendidos en la capital.
Aprovecharon la ocasión para agradecer a todo el plantel médico del Hospital de Clínicas, a los directivos, y a sus compañeros de trabajo “por el aguante”.
Los que quieran llevar pañales, leche Pre-nan, ropitas y todo lo que crean conveniente serán bien recibidos, dijo la madre de los cuatrillizos. La mujer tiene poca leche, tras la cesárea.
