ENCARNACIÓN (De nuestra redacción regional). El intendente de esta ciudad, Joel Maidana (ANR), dijo que la próxima semana comenzaría la tarea inicial de vallar el lugar, tanto del molino como del silo.
Ambos son íconos de la playa San José, la más importante de la nueva capital del verano. Una vez ubicados los vallados los trabajos se centrarán en la preservación, consolidación, restauración, recreación y puesta en valor del molino harinero.
Un informe técnico elaborado por la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) tiempo atrás indicaba que las estructuras de estas emblemáticas edificaciones están seriamente dañadas por el paso del tiempo y el agua que las rodean actualmente.
Con los trabajos de relleno de la antigua zona baja, para evitar que las aguas del embalse inunden gran parte de la ciudad, las construcciones quedaron en una fosa.
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Ambos edificios –declarados patrimonio histórico de la ciudad por resolución municipal– formaban parte de un sistema de producción y transporte de granos, que una vez industrializados eran exportados a través del ferrocarril. El molino, cuyo propietario fue la familia Buelink, se construyó entre 1938-1940 y la obra fue dirigida por Emeterio Benedetti. Su nombre original fue Molino Harinero San Jorge.
La propuesta es convertirlo en un café-tereré literario y marketing a nivel peatonal, integrado a exposiciones transitorias.
Trece años después, en enero de 1953, fue adquirido por la firma Fassardi Ltda. y en honor a José Fassardi pasó a ser San José. El último propietario fue Blas N. Riquelme, quien compró el molino en 1972.
El silo proyectan destinarlo a actividades desarrolladas en espacios de gran altura que permitan el aprendizaje divertido.
