CAPIATÁ (Antonia Delvalle C., corresponsal). En total, el grupo no gubernamental Techo ayer llegó a erigir la casa número 5.000, desde que comenzó a hacerlas en julio de 2008 en varios puntos del país.
Una de las beneficiadas con el emprendimiento fue Luci Adorno, quien expresó que hace cuatro años llegó al asentamiento Sueños y Esperanza y que desde entonces recibió la promesa de políticos de que le iban a hacer una casa, pero nunca cumplieron.
Cuando ayer los voluntarios de Techo completaban su casa, dijo: “Esto es un milagro de Semana Santa, estos jóvenes están haciendo lo que el Gobierno debería hacer y lo que los políticos, que nos usan, prometen y no cumplen”.
La subdirectora de Comunicaciones de Techo, Julietta Samaniego, informó que las casas de madera duran entre 8 y 10 años, por lo que las entregan a cada familia con un manual de mantenimiento y de cómo se desmontan, en caso de que tengan que mudarse.
Detalló que los beneficiarios son elegidos mediante un trabajo encarado por la Dirección de Detección y Asignación, a cago de Álvaro Giménez. El requisito es la necesidad urgente de contar con un techo digno.
Informó que hoy inician un trabajo de investigación en todos los asentamientos de la Gran Asunción, donde vive el 56% de la población, según dice la Encuesta Permanente de Hogares.
En esta Semana Santa más de 500 voluntarios realizaron la construcción de las viviendas, codo a codo con familias de Luque, Lambaré, San Antonio y Capiatá.
