HUMAITÁ, DEPARTAMENTO DE ÑEEMBUCÚ (Clide Noemí Martínez, corresponsal). Alrededor de las 32 viviendas sociales las malezas ganan lentamente el amplio terreno, donde se elevan las casas que debieron ser ya habitadas por madres solteras y pescadores de la zona.
Las obras fueron adjudicadas a la empresa “V&R Construcciones”, representada por Vidal Olmedo Fretes, en el año 2011, por un monto de aproximadamente 1.200 millones de guaraníes.
De acuerdo con el plano, las viviendas económicas incluyen: dos dormitorios, baño moderno, cocina-comedor y los servicios de electricidad y agua potable.
En el plan original, el complejo habitacional debió terminarse en 2012. Pero la falta de desembolsos por parte de la Senavitat impidió que las construcciones concluyeran, postergando el sueño de 32 familias humildes.
El intendente Julio Caballero (PLRA) afirmó que esperaba ver concluido el proyecto y no frustrar la ilusión de los humaiteños, y añadió que la Municipalidad cumplió plenamente con la contrapartida solicitada, pero lamentablemente esto no aseguró que Senavitat concluya las edificaciones y entregue las unidades habitacionales a los beneficiarios.
Pidió celeridad a las nuevas autoridades para reiniciar cuanto antes las obras.
Resulta llamativo que los organismos del Gobierno hayan actuado con tanta irresponsabilidad, licitando obras para posteriormente dejarlas inconclusas por falta de fondos.
En la misma situación se encuentran otros proyectos habitacionales que debían ser inaugurados en los gobiernos anteriores, pero por falta de desembolsos de las instituciones responsables, quedaron abandonados y con el riesgo de derrumbarse.
Necesidad de pobladores
En los últimos años, con las crecidas de los ríos se ha evidenciado la necesidad de reubicar a centenares de familias que viven en zonas inundables del Ñeembucú.
La última riada del Paraná dejó bajo agua casi 1.000 casas y sus ocupantes debieron buscar refugio en albergues provisorios y viviendas de familiares cercanos.
Un plan de viviendas para estas personas lograría limitar en gran medida, la cantidad enorme de damnificados que se da en la zona por la crecida de los cursos de agua.
Hasta el momento, las autoridades locales y departamentales no priorizan este tema, quizá porque les sea más provechoso electoralmente, seguir auxiliando a los damnificados con carpas y víveres de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN).
