El balance provisional del desastre, entregado por las autoridades de Bahamas, no ha cambiado desde el viernes: 43 muertos. Pero advirtieron que el número iría en aumento.
Sobrevivientes en la isla de Ábaco, a la cual Dorian asoló con vientos de más de 250 km/h, declararon que “hay muertos en todas partes”, “los cuerpos siguen tirados”. Entre tanto, cientos de evacuados continúan llegando a Nassau, la capital de Bahamas.
Dorian dejó unas 70.000 personas sin hogar en las islas más severamente afectadas, Ábaco y Gran Bahama, según la ONU.
Pese a que a algunos medios de comunicación informaron de la posibilidad de los primeros brotes de cólera, el Gobierno se ha apresurado a desmentirlo.