Cien días de protestas en Hong Kong

HONG KONG (AFP). El 9 de junio pasado, alrededor de un millón de personas salieron a las calles de Hong Kong para manifestarse contra un proyecto de ley del gobierno local (funcional a Pekín) que autorizaba las extradiciones a China continental (donde rige el totalitarismo comunista).

El pueblo hongkonés, que goza de las libertades de una democracia liberal, vieron el intento de aumentar el control sobre sus vidas, por parte del régimen comunista.

La región disfruta de una amplia autonomía y de libertades desconocidas en China gracias al principio “Un país, dos sistemas”, vigente hasta 2047.

La manifestación, la más importante desde 1997 en este territorio de 7,3 millones de habitantes, se vio marcada por la represión policial.

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En 1997, precisamente, los pobladores se manifestaron contra el sistema de selección de las autoridades locales, cuando el régimen comunista se aseguró de poder controlar el poder, quietando valor a las elecciones democráticas.

El 12 de junio, la violencia sin precedentes dejó 79 heridos, y un activista murió al caer de un tejado.

El 15 de junio, la jefa del gobierno local, Carrie Lam (funcional al régimen comunista), anunció la suspensión del proyecto de ley. Pero un día después, casi dos millones de manifestantes, según los organizadores, exigieron su dimisión y los bloqueos se multiplicaron.

El 5 de agosto el territorio semiautónomo se vio sumido en el caos por una huelga general que perturbó los transportes públicos y las conexiones aéreas.

La dictadura comunista tacha de “terroristas” a los manifestantes.

El 4 de septiembre, Carrie Lam anunció la retirada del proyecto de ley que desencadenó las protestas, una concesión considerada ahora ya insuficiente por los manifestantes, que reclaman entre otras cosas la introducción del sufragio universal.

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