La presión social pone en jaque al gobierno de Líbano

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Descontento social llevó a los libaneses a inéditas  protestas hasta lograr la dimisión del  primer ministro Saad Hariri.
Descontento social llevó a los libaneses a inéditas protestas hasta lograr la dimisión del primer ministro Saad Hariri.Archivo, ABC Color

BEIRUT (AFP). El Primer ministro libanés Saad Hariri anunció su dimisión en el decimotercer día de una protesta popular inédita en el Líbano, que reclama la salida de toda la clase política. La ira popular estalló el pasado 17 de octubre luego de su gobierno anunciara el cobro de un impuesto sobre las llamadas telefónicas a través de WhatsApp. Pese a la rápida anulación de la medida la revuelta se extendió en todo el país.

Según la Constitución del Líbano, el jefe del Estado debe ser cristiano maronita, mientras que el primer ministro debe ser musulmán suní y el líder del Parlamento, un musulmán chií.

La aceptación o rechazo de la renuncia quedó en manos del presidente libanés Michel Aoun (cristiano). Por su parte, el poderoso grupo Hezbolá (chii) rechazó la petición popular de dimisión del primer ministro Hariri (sunita).

Al descontento social que se alimentó de los resentimientos frente a años de empobrecimiento del país, ahora al borde de la quiebra económica, se sumaron otras demandas como el reemplazo completo de una clase política que ha permanecido en el poder casi sin cambios desde la guerra civil (1975-1990). Los que murieron o son demasiado viejos fueron reemplazados por miembros de sus familias, como es el caso de

Saad Hariri, quien es hijo del multimillonario y ex primer ministro Rafiq Hariri, asesinado en 2005.

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