Aunque ya se sabía que el sarampión debilita el sistema de inmunidad, aún después de superada la infección inicial, los científicos no sabían cómo ocurre este proceso.
Los investigadores hicieron la secuencia de genes de anticuerpos de 26 niños, tanto antes como unos 40-50 días después de contraer la infección, y descubrieron que determinadas células de inmunidad contra otras enfermedades, que estaban presentes antes de la infección con sarampión, habían desaparecido de la sangre de los menores.
Los experimentos mostraron que el virus del sarampión reprograma el sistema de inmunidad a un estado inmaduro en el que solo puede producir un menú limitado de anticuerpos.
El virus del sarampión causa tos, sarpullidos y fiebre, y puede provocar complicaciones fatales, incluida la neumonía y la encefalitis, es decir, inflamación del cerebro.
