Lula busca recuperar el poder político en el Brasil

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Lula da Silva se dirige a sus partidarios más radicales, a quienes no  importa que bajo su gobierno fuera montado el mayor esquema de corrupción conocido en la historia del Brasil.
Lula da Silva se dirige a sus partidarios más radicales, a quienes no importa que bajo su gobierno fuera montado el mayor esquema de corrupción conocido en la historia del Brasil.GENTILEZA

El expresidente brasileño Lula da Silva, condenado por corrupción, y excarcelado por una reinterpretación judicial sobre el cumplimiento de penas, busca recuperar poder dentro de la política brasileña, mientras tiene pendientes otra condena y una serie de causas, también por corrupción.

BRASILIA (EFE, AFP). Fuentes del Partido de los Trabajadores (PT) dijeron que el primer objetivo que se ha trazado Lula para comenzar a reconquistar poder son las elecciones municipales de octubre próximo.

Esos comicios serán una prueba también para el actual presidente Jair Bolsonaro, cuya popularidad ha mermado desde que asumió el poder.

Sin embargo, el mandatario podría retomar la popularidad con la fue elegido, y que ha mermado en los últimos meses, al liderar la indignación que produce la excarcelación del expresidente condenado en el marco del mayor escándalo de corrupción en la historia del Brasil.

Lula es apuntalado por sus adeptos más radicales, aglutinando una buena minoría, mientras la mayoría, que se le opone, no tiene un liderazgo único, en común.

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Lula dedicará esta semana a preparar una serie de viajes por el país que, según explicaron portavoces del PT, comenzará en la región noreste, conformada por nueve estados con gobernadores que tienen una filiación política afín.

El primer acto en esa región será el próximo día 17, en la ciudad de Recife, capital del estado de Pernambuco, donde Lula nació hace 74 años y que tiene como gobernador a Paulo Cámara, una figura emergente del Partido Socialista Brasileño (PSB), que se plegaría a un frente opositor.

Condenado por corrupto

El hecho de que Lula esté excarcelado no quita que aún pesa sobre él una pena a ocho años de prisión, confirmada en tercera instancia y de la que ha cumplido un año y siete meses.

El exmandatario dejó la cárcel por una decisión del Supremo que anuló la jurisprudencia en vigor hasta ahora, según la cual una pena se ejecutaba tras ser ratificada en segunda instancia, y estableció que eso solo ocurrirá cuando acabe todo el proceso de apelaciones.

Lula aún tiene un recurso en trámite, ante el propio Supremo, que aún no se ha pronunciado pero que si lo llegara a negar, devolvería al expresidente a un encierro que, según la ley brasileña, podría ser domiciliario pues ya ha cumplido un sexto de esa condena.

No obstante, el poderoso político también tiene otra condena (a 12 años y 11 meses) en primera instancia, en otra causa, también por corrupción.

Asimismo, enfrenta una media docena de procesos, todos por corruptelas.