Las iPS son un tipo de célula que se convierte en cualquier tipo de tejido mediante un proceso de reprogramación genética.
La operación fue hecha en el marco de un estudio para comprobar la seguridad del tratamiento en un paciente con insuficiencia cardíaca grave, cuyo único tratamiento actual es el trasplante del órgano.
La operación consistió en el trasplante de una lámina de tejido muscular cardíaco obtenido artificialmente a partir de células iPS que se trasplantó a áreas afectadas del corazón.
El uso de este tipo de células resuelve en principio el dilema ético de trabajar con células madre de embriones que, como las iPS, poseen la misma capacidad de transformación celular, y supone un paso para el avance de la medicina regenerativa.
Las células iPS ya se usaron en trasplantes de retina o para fabricar fármacos para una enfermedad ósea extremadamente rara y de origen genético.