Al igual que en el resto de cementerios de São Paulo, principal foco de coronavirus en Brasil, los entierros de las víctimas de covid-19 han sido reducidos a un máximo de 10 minutos, mientras que la presencia de familiares es limitada para evitar los contagios.
Centenares de fosas han sido cavadas en la tierra rojiza mientras el número de muertos por covid-19 aumenta cada día en Brasil, principalmente en São Paulo, el estado más poblado del país con 46 millones de personas.
El número de muertos en Brasil se elevó a unos 320, la mayoría registrados en São Paulo, en tanto que el número de casos confirmados ascendió a unos 8.060.
Ante la proyección de un aumento de víctimas mortales por el patógeno, los cementerios del municipio de São Paulo han contratado a nuevos funcionarios, ya que el 60% de sus 257 enterradores ha sido suspendido de sus funciones por pertenecer al llamado grupo de riesgo, explicó la Alcaldía en un comunicado.
Alerta
También aumentó la flota de vehículos para trasladar los féretros durante la crisis sanitaria, mientras que han sido redobladas las medidas de higiene y desinfección después de cada entierro.
Antes del inicio de la pandemia, el servicio funerario de São Paulo realizaba una media de 250 entierros por día, una cifra que podía llegar a 340 diarias durante el invierno debido al aumento de las enfermedades y las complicaciones respiratorias.
Las autoridades ya alertaron sobre el aumento de muertos en las próximas semanas y el populoso estado de São Paulo decretó una cuarentena para evitar la propagación de la pandemia pese a las reiteradas críticas a ese tipo de medidas por parte del presidente del país, Jair Bolsonaro, quien en los últimos días ha rebajado levemente el tono de su discurso negacionista.
“La muerte no escoge bolsonarista o petista (simpatizante del socialista Partido de los Trabajadores). Como gobernador del estado de São Paulo, debo proteger vidas”, resaltó el líder regional, João Doria.
