LLANO CHAJNANTOR, Chile (AFP). “Atención sala de control, autorización concedida. Apuntar ALMA al centro galáctico”, ordenó por radio desde el Llano Chajnantor el astrónomo chileno Antonio Hales, tras ser autorizado por el presidente de Chile, Sebastián Piñera.
Lentamente, 59 de las 66 antenas comenzaron a girar sobre su eje y apuntaron hacia el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, en medio de los aplausos emocionados de los asistentes al acto, que se realizó unos 2.000 metros más abajo, en el centro de operaciones del observatorio.
En octubre, las 66 antenas estarán plenamente instaladas y operativas.
“Aquí en este desierto, el más seco del mundo, es un gran privilegio poder inaugurar este observatorio, que es un verdadero gigante de la astronomía y observación”, dijo Piñera.
“ALMA es sin duda el radiotescolopio más poderoso del mundo”, agregó el mandatario, explicando que el observatorio “va tener un aporte significativo a la humanidad entera, al permitir conocer mejor el Universo en que vivimos y tal vez nos va a ayudar a descubrir vida más allá del planeta Tierra”.
ALMA, que se comenzó a construir en 2003, es un emprendimiento conjunto de Europa, Estados Unidos y Japón.
“Gracias a los esfuerzos y a las incontables horas de trabajo de los científicos y los técnicos de la comunidad de ALMA de todo el mundo, ALMA ya ha demostrado que es el telescopio milimétrico-submilimétrico más avanzado que existe, empequeñeciendo todo lo que teníamos anteriormente”, dijo por su parte el director de ALMA, Thijs de Graauw.
“Este es un ejemplo de los grandes logros que se alcanzan cuando las instituciones y las naciones unen sus esfuerzos”, señaló Tim de Zeeuw, director general del Observatorio Europea Austral (ESO). “Ya no es un cuento de hadas”, agregó.
La capacidad de observación del flamante complejo astronómico asombra a los científicos.
“ALMA es como una gran telescopio de 16 kilómetros de diámetro”, graficó De Graauw.
Al captar longitudes de ondas milimétricas y submilimétricas invisibles al ojo humano y a otros instrumentos ópticos, ALMA puede llegar a las zonas más remotas, oscuras y frías del Universo, que emergieron tras el Big Bang o gran explosión inicial.
Universo frío
A diferencia de los telescopios ópticos o los infrarrojos, ALMA puede captar el débil brillo y gas presentes en la formación de las primeras estrellas, galaxias (conjunto de estrellas) y planetas, ubicadas en una zona extremadamente fría del Universo.
“ALMA nos permite estudiar cómo las estrellas y los planetas se forman mediante la observación de las nubes de gas hechas de moléculas”, explicó el jefe científico del proyecto, Ryohei Kawabe.
