Argentina proclama “Nunca Más” una dictadura, a 37 años del golpe militar

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BUENOS AIRES (AFP). Decenas de miles de personas se movilizaron ayer en ciudades de Argentina y se concentran en un acto en la histórica Plaza de Mayo de Buenos Aires, bajo consignas como “Nunca Más” a una dictadura, a 37 años del último golpe de Estado.

“Queremos mantener viva la memoria y homenajear a las víctimas del genocidio. Cada vez es más numerosa la adhesión ciudadana a la consigna de no olvidar”, dijo en una carta pública Estela de Carlotto, líder de la humanitaria entidad Abuelas.

La institución, varias veces nominada al Premio Nobel de la Paz, ha logrado hallar a 108 bebés robados durante el régimen y restituirles la identidad, aunque aún falta saber qué destino corrieron otros 400 hijos de desaparecidos.

“Treinta mil compañeros detenidos-desaparecidos, presentes, ahora y siempre”, reza un gran cartel de los organismos de derechos humanos en la Plaza de Mayo, delante de la Casa Rosada (gobierno), donde se instaló el palco principal del acto.

Víctimas del clero

Entre los desaparecidos o asesinados entre 1976 y 1983, cuando se restauró la democracia, figuran un centenar de religiosos, en su mayoría católicos, entre ellos dos obispos, Enrique Angelelli y Carlos Ponce de León.

Hace dos semanas se desató una polémica cuando algunos sectores cuestionaron la actitud en la dictadura del entonces superior de los jesuitas, Jorge Bergoglio, ahora papa Francisco.

Pero en defensa de Bergoglio salieron al paso de los cuestionamientos el Vaticano, el Premio Nobel de la Paz en 1981, Adolfo Pérez Esquivel, sobrevivientes de la represión e, incluso, el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner y la líder de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.

Salvado por el Papa

MONTEVIDEO (EFE). El uruguayo Gonzalo Mosca, militante de izquierda que fue ayudado por el hoy papa Francisco a escapar de las dictaduras que gobernaron en el Río de la Plata.

Cuando Jorge Mario Bergoglio “era un joven cura jesuita, casi sin conocerme, me ayudó a escapar de los militares poniendo incluso en riesgo su integridad”, destacó Mosca a EFE.

Recordó que tras el golpe de Estado de junio de 1973 las cosas “se pusieron muy difíciles” en Uruguay y en 1977 decidió escapar a Buenos Aires.

“Busqué refugio en la casa de un amigo, pero un día los militares argentinos fueron a buscarnos y nos salvamos por poco”, dijo.

Un hermano del uruguayo, sacerdote jesuita, viajó desde Montevideo para auxiliarle y “entonces apareció la figura de Bergoglio”, recordó.

El hoy papa “había sido profesor de mi hermano y sin siquiera conocerme se involucró de manera intensa y personal para ayudarme”.

“Primero conduciendo él mismo me llevó en su vehículo para refugiarme en un convento en la zona de San Miguel, a unos 30 kilómetros de Buenos Aires, donde luego me visitaba”.

Más tarde, “a través de contactos, nos consiguió dos pasajes aéreos para mí y para mi hermano con destino a Iguazú y en otra muestra de valor nos acompañó hasta el aeropuerto que estaba muy vigilado por los militares”, agregó. De ahí, Mosca junto a su hermano sacerdote, cruzó en barco a Brasil.

Agregó que decidió contar su historia “debido a las dudas y algunas versiones” sobre la postura de Bergoglio durante la dictadura que gobernó en Argentina.