“Dios quiere la unidad de su pueblo y desea sobre todo que sus pastores se ocupen de esto”, señaló el pontífice ante el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, durante las vísperas del 50º aniversario del encuentro entre Pablo VI y Michael Ramsey, por entonces primado de la Iglesia de Inglaterra.
La Iglesia Católica y la Anglicana permanecen separadas desde el cisma de 1534, cuando el rey inglés Enrique VIII, al no lograr de parte del papa Clemente VII la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón, creó la Iglesia de Inglaterra (Anglicana), de la que se proclamó jefe.
Francisco consideró que esta ruptura fue a causa de “las nubes oscuras de desacuerdos y controversias, originadas a menudo por razones históricas y culturales, no solo por motivos teológicos”.
El papa y Welby manifiestaron que “grandes avances se han cumplido en muchos aspectos que separaban” a ambas Iglesias.
