El proyecto, que tendrá un costo de 33.000 millones de reales (16.500 millones de dólares), ha sido dividido en dos etapas y la primera será licitada el próximo 29 de mayo, ratificó el presidente de la Empresa de Planificación y Logística (EPL, estatal), Bernardo Figueiredo, en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros.
En esa primera fase saldrá a concurso la construcción de los trenes y la operación del sistema, que será concedida durante un plazo inicial de 30 años, y posteriormente, a inicios de 2014, se licitará toda la construcción de la infraestructura, que supone los tendidos ferroviarios y las estaciones, entre otras obras.
Esa segunda etapa se dividirá en por lo menos diez trechos a fin de “acelerar las obras”, que se pretende tener concluidas y en operaciones para el 2018, “aunque se dará plazo hasta 2020”, indicó.
Figueiredo confirmó que el 60% de la inversión prevista será financiada por el estatal Banco de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que para evitar el riesgo de variaciones cambiarias dará su apoyo crediticio en reales y con tasas de interés preferenciales.
El presidente de EPL señaló que Brasil desea “el máximo de empresas extranjeras” posible en el proyecto del tren de alta velocidad. En ese sentido, afirmó que se cuenta con el interés de empresas de Alemania, Francia, España, Corea del Norte y Japón, que son los países “con la mayor y mejor experiencia en alta velocidad en el mundo”.
El tendido ferroviario tendrá un total de 510 km entre Río de Janeiro y Sao Paulo, de donde saldrá un segundo tramo de 97 kilómetros hasta la vecina Campinas.
El proyecto es considerado complejo, pues implicará construir 90,9 km de túneles y otros 107,8 km de puentes y viaductos para salvar ríos y desniveles de relieve que presentan dos sierras que separan a Sao Paulo de Río de Janeiro.
