PEKÍN (AFP, EFE).El proceso contra el carismático Bo comenzó el jueves en Jinan, con cientos de periodistas a las puertas del Tribunal Intermedio de la ciudad, que no pudieron acceder a la sala de audiencias.
Y es que solo 19 informadores chinos forman parte del público de 110 personas que asiste al juicio.
La única manera de descubrir qué pasa de puertas adentro es a través de la red social Weibo, el Twitter chino, donde el tribunal ha creado una cuenta desde la que informa sobre el proceso con una cantidad inesperada de datos, desde la transcripción de testimonios hasta fotografías o videos.
El exmiembro del poderoso Buró político del Partido Comunista, que comparece por corrupción, desvío de fondos y abuso de poder, parece en apariencia luchar mano a mano contra los cargos del fiscal.
Esto si se confía en el principal medio para seguir los debates, los microblogs difundidos en diferido por el tribunal.
La prensa extranjera no tiene acceso a la sala del juicio y es imposible asegurar que esos microblogs den cuenta de la realidad de una manera fiel y exhaustiva.
Dentro del tribunal no hay nadie que sea independiente e informe acerca de los debates; la censura, además, se aplica a los comentarios de los internautas.
La combatividad que demuestra Bo, según esas transcripciones, contrasta con la docilidad que muestran habitualmente los altos dirigentes chinos procesados. Pero ello no debería influir en un veredicto ya decidido en las altas esferas, advierten los analistas.
“En consecuencia, cualquiera que sea la manera como se comporte, el tribunal se pronunciará de acuerdo al libreto escrito con antelación”, recalca Steve Tsang, experto en política china de la Universidad de Nottingham.
Según él, la suerte de Bo, cuya caída espectacular en 2012 sacó a la luz las profundas divisiones en el seno del Partido Comunista, ya ha sido objeto de largas negociaciones al más alto nivel del Estado.
Otro experto de la Universidad de Hong Kong, Willy Lam, opina que se le ha podido otorgar una relativa libertad de palabra para darle al proceso un barniz de transparencia.
“Las autoridades van a jactarse de haberle ofrecido la oportunidad de defenderse él mismo”, dice. Esto también sirve para la propaganda, añade.
Según He Weifang, profesor de derecho en la Universidad de Pekín, la difusión de elementos de la audiencia solo se ha podido hacer con la autorización de las más altas autoridades.
“Pienso que al hacer esto los dirigentes creen que pueden convencer más a la gente de que el proceso es justo, aun cuando a todas luces no es totalmente el caso”, observó.
