PARÍS (AFP). Este atentado sin precedentes, el más cruento cometido en Francia en decenios, hizo pensar rápidamente en una venganza de los islamistas radicales. Charlie Hebdo publicó en 2006 caricaturas del profeta Mahoma que provocaron condenas y protestas en países musulmanes.
La brutal desaparición de ocho periodistas del semanario en este ataque, entre ellos cuatro destacados dibujantes, provocó repulsa en el mundo entero, incluidos numerosos países musulmanes, y manifestaciones espontáneas que reunieron hasta 100.000 personas en ciudades de toda Francia.
Los agresores parecieran haber seguido consignas dadas por el grupo Estado Islámico (EI) y la red Al Qaeda, a causa de la lucha de Francia contra el yihadismo.
La redacción del semanario, sorprendida en plena conferencia de redacción, quedó diezmada. Cuatro caricaturistas, Charb, Cabu, Tignous y Wolinski, sumamente conocidos en Francia, figuran entre los muertos, así como dos policías, uno de los cuales rematado a sangre fría cuando estaba herido. El atentado causó asimismo once heridos, cuatro de ellos en estado muy grave.
El presidente François Hollande decretó “jornada de duelo nacional” hoy y tres días de luto, durante los cuales las banderas ondearán a media asta.
“Nuestra mejor arma es nuestra unidad. Nada puede dividirnos, nade debe separarnos”, declaró Hollande en una alocución especial televisada.
Manifestaciones
En París 35.000 personas acudieron a la céntrica plaza de la República, no lejos de la sede de Charlie Hebdo.
Muchos portaban una pegatina negra donde podía leerse “Je suis Charlie” (“Yo soy Charlie”), algunos sostenían pancartas, otros empuñaban, mano en alto, bolígrafos o lápices, para expresar su apoyo a la libertad de expresión.
Los manifestantes eran entre 13.000 y 15.000 en Rennes, entre 10.000 y 15.000 en Toulouse y unos 7.000 en Marsella, según las cifras policiales.
Miles de personas se concentraron igualmente en ciudades de toda Europa, como Berlín, Bruselas, Madrid o Londres.
La búsqueda de los presuntos islamistas era frenética al caer la noche en Francia, con miles de policías movilizados.
Antecedentes
En noviembre de 2011 la sede del semanario fue destruida por un incendio criminal.
En 2013 un hombre de 24 años fue condenado a una pena de prisión condicional por haber instado por internet a decapitar al director del periódico después de la publicación de dichas caricaturas de Mahoma.
El primer ministro Manuel Valls elevó el nivel de alerta antiterrorista, el más alto posible, en toda la región parisina.
Se reforzó la protección de los medios de información, las grandes tiendas, los lugares de culto, los establecimientos escolares y el transporte.
Las medidas de seguridad fueron reforzadas también en las embajadas francesas.
La manera de actuar de los agresores, fría y determinada, muestra que se trata de hombres entrenados militarmente, según una fuente policial.
“Los autores de esos actos serán perseguidos tanto tiempo como sea necesario para que sean detenidos, juzgados y condenados”, recalcó Hollande.
