Cuba “sin comunismo”, pero todo sigue igual

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La dictadura comunista cubana busca cambiar lentamente para superar décadas de empobrecimiento bajo su sistema estatista totalitario, y eli- minará de su Constitución el término comunista y admitirá la propiedad privada, pero manteniendo el férreo control del Partido único.

LA HABANA (EFE). En el ámbito económico, la reforma constitucional menciona solo el “socialismo” como política de Estado, en contraste con el texto vigente que en su artículo 5 consigna el “avance hacia la sociedad comunista”.

Además, el artículo 21 de la próxima Constitución reconoce “otras formas de propiedad como la cooperativa, la propiedad mixta y la propiedad privada”, lo que también supone un importante cambio respecto al documento de 1976.

Asimismo, el texto resalta la inversión extranjera como “una necesidad y un elemento importante del desarrollo”, en un intento de atraer divisas para paliar la endémica pobreza que atraviesa el país y que podría agravarse si aumenta la inestabilidad en Venezuela, su principal socio y valedor.

La apertura constitucional al capital privado apuntala las reformas aplicadas por el dictador Raúl Castro desde 2006, que legalizaron la pequeña empresa privada -llamado en la isla “cuentapropismo”- en sectores como la hostelería, el transporte o el turismo.

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Mientras, en el ámbito político la dictadura totalitaria continúa al mantener “carácter socialista del sistema político y social” bajo el mando del Partido Comunista de Cuba (único admitido) como “fuerza dirigente superior”.

Se crea la figura de presidente de la República, jefe del Estado, así como el nuevo puesto de primer ministro para liderar el Consejo de Ministros, máximo órgano ejecutivo del Estado.

El dictador Raúl Castro puso en abril de este año, en el cargo de presidente del Estado a Miguel DíazCanel, como mero títere.

De hecho, precisamente Castro preside el Consejo de Ministros, que con este cambio vuelve a tener “legalmente” el poder total, que no ha dejado de ejercer en estos meses.