DESDE EL CORCOVADO

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(Enviado especial). Río de Janeiro tuvo algunas deficiencias en organización como en transporte, que fueron sobrepasados por la cantidad de peregrinos. Pero como el objetivo es estar en presencia de Dios y del Papa, las dificultades se superan.

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Quienes no estaban de acuerdo con la JMJ también se manifestaron para la anécdota. Un grupo de 30 personas marcharon sobre la Avda. Atlántica, recordando que Brasil es laico. Se olvidaron de que Brasil es O maior du mundo católico. Al final nadie les hizo caso. Esto es democracia.
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Ahora las miradas se dirigen hacia Polonia, la próxima sede de la JMJ. Por la distancia, los jóvenes tendrán que trabajar más si quieren volver a participar. Los alegres momentos vividos y el desafío de conocer otros mundos hacen que el ánimo siempre esté predispuesto. Sin dudas que todo sacrificio tiene su premio.

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Abundante comida contenían los kits para la vigilia. Y por lo visto fue acertado cargarlos bien, porque para conseguirlos se tuvo que gastar bastantes calorías. La espera retrasó el ingreso a la avenida Atlántica, pero lo bueno fue que no faltaron los kits. Además fueron muy oportunos, justo cuando los bolsillos parecían ya no tener fondos.