EL CAIRO (AFP). Los presidentes de Egipto, Abdel Fatah al Sisi, y Francia, François Hollande, pidieron una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y “nuevas medidas para hacer frente al peligro” que plantea el EI, indicó la presidencia francesa.
La intervención contra la rama libia del EI marca la apertura de un nuevo frente para el ejército egipcio, que a penas logra hacer frente a los yihadistas afiliados al grupo extremista en su propio territorio.
Los militares publicaron imágenes en las que aviones de combate, –aparentemente, F-16 de fabricación estadounidense– despegaban en plena noche. Testigos aseguraron a la AFP que los aviones habían bombardeado Derna, bastión de los yihadistas, a 1.300 kilómetros al este de Trípoli.
Estados Unidos calificó las ejecuciones de los coptos egipcios de “asesinatos abyectos” por un EI cuya “barbarie no tiene límites”, mientras que Hollande expresaba su “preocupación” por la propagación de las acciones del grupo yihadista en Libia.
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El Cairo, que ha decretado siete días de luto nacional, insistió además en la necesidad imperativa de una “intervención firme” de la comunidad internacional para frenar la progresión del grupo terrorista.
Sin embargo, el jefe del Gobierno italiano, Matteo Renzi, que llamó al presidente egipcio este lunes, abogó por la prudencia, excluyendo por el momento toda acción militar.
“No hay una invasión del Estado Islámico en Libia, hay ciertas milicias que combaten en el país que han empezado a hacer referencia al Estado Islámico”, puntualizó.
Propagación del EI
Con la reivindicación del domingo, el EI demostró que ha exportado sus métodos brutales fuera de los territorios que controla en Siria y en Irak.
El mayor grupo yihadista de Egipto, Ansar Beit al Maqdess, también juró lealtad al EI y reivindica con frecuencia atentados espectaculares contra las fuerzas de seguridad, difundiendo videos impactantes de sus ataques y sus decapitaciones.
Los yihadistas han sabido aprovechar el caos en Libia tras la caída de Muamar Gadafi en 2011, y las autoridades locales no consiguen controlar las decenas de milicias formadas por antiguos sublevados, que imponen su ley frente a un Ejército y una Policía debilitados.
