YAMENA (AFP).Horas antes el Parlamento de Chad había autorizado el envío de soldados “en apoyo a las fuerzas camerunesas y nigerianas en guerra contra los terroristas” en estos dos países”. En un mensaje al Parlamento, el presidente chadiano, Idriss Deby Itno, dijo que quería “reconquistar Baga, base principal de la fuerza multinacional y epicentro de nuestros intercambios económicos” con los países vecinos.
A principios de enero los islamistas de Boko Haram tomaron esta localidad nigeriana, situada al borde del lago Chad, al término de una sangrienta ofensiva.
Según Amnistía Internacional (AI), este ataque fue “el mayor y más destructivo” jamás perpetrado por el grupo armado desde el inicio de su insurrección en 2009, que ha dejado desde entonces más de 13.000 muertos y 1,5 millones de desplazados.
El ataque de Baga, que causó cientos o miles de muertos, según diversas fuentes, es el más sangriento de los cometidos por Boko Haram en seis años.
El grupo islamista ha proclamado un califato en el noreste de Nigeria y multiplica los ataques contra el vecino Camerún, que solicitó ayuda a Chad para enfrentarlo.
“Los asesinatos deliberados de civiles y la destrucción de sus bienes constituyen crímenes contra la humanidad y requieren una investigación consecuente”, según AI.
El jueves, el jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, había asegurado que el ataque contra Baga constituía un “crimen contra la humanidad”, y ese mismo día también el presidente francés, François Hollande, habló de “crimen contra la humanidad”.
