BERLÍN (AFP).Numerosos turistas se dirigieron, bajo un sol radiante, hacia uno de los lugares más simbólicos de la capital, la Potsdamer Platz, una tierra de nadie con miradores y alambradas durante la partición de Berlín, que acoge ahora las torres de edificios futuristas y centros comerciales.
Otros se agolpaban en la Puerta de Brandeburgo, uno de los mayores sitios turísticos, donde se celebrará hoy una gran fiesta popular con varios conciertos, y de donde despegaron los globos luminosos que simbolizan, desde el viernes por la noche, el trazado del Muro que separó Berlín durante 28 años.
La Alemania Oriental perdió una sexta parte de su población en sus primeros años de existencia por la masiva emigración de ciudadanos hacia el oeste, luego de la Segunda Guerra Mundial.
Ya en 1952 el partido comunista de la RDA (SED) comenzó a blindar la frontera con la República Federal Alemania (RFA) y en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961 decidió sellar la más porosa, la que separaba el sector comunista de Berlín de los sectores estadounidense, francés y británico.
Primero fue una alambrada y poco después un muro de más de 155 km que rodeó el Berlín oeste y lo convirtió durante 28 años en una isla y, al mismo tiempo, en un símbolo para el mundo occidental.
Se esperaban dos millones de visitantes en la capital alemana, según la prensa, para conmemorar un acontecimiento que supuso el fin de la Guerra Fría y anunció la reunificación de Alemania y Europa.
La canciller alemana Angela Merkel, que creció en RDA y empezó su carrera política con la caída del Muro, consideró que Berlín era “casi el símbolo de la unificación de Europa”.
La mandataria, que estaba en una sauna de Berlín-Este cuando cayó el Muro, debe inaugurar hoy la nueva exposición permanente del Memorial del Muro.
El último dirigente de la URSS, Mijail Gorbachov, de 83 años, a menudo considerado como el hombre que permitió la reunificación alemana, participaba en distintas manifestaciones, así como el exlíder del sindicato polaco Solidarnosc, Lech Walesa.
Berlín, que es ahora una de las ciudades más en boga de Europa, se transformó en 25 años y recibe hoy más turistas que Roma y Barcelona.
En las tiendas para turistas, la venta de trozos del Muro con un certificado de autenticidad aumentó con motivo del aniversario.
El 9 de noviembre de 1989 el régimen comunista anunció por sorpresa que sus ciudadanos podrían viajar al extranjero, tras semanas de manifestaciones multitudinarias en las que los alemanes del este reclamaban más libertad.
Unas horas más tarde, los guardas fronterizos, desbordados ante la muchedumbre, abrieron el Muro, provocando escenas de alborozo y reencuentros que dieron la vuelta al mundo y marcaron el imaginario colectivo del siglo XX.
