Elecciones afganas muestran una mermada fortaleza de los talibanes

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Una participación mayor de lo previsto en las elecciones presidenciales de Afganistán y el malogrado intento de los talibanes por descarrilar la votación plantearon dudas sobre la capacidad de los insurgentes de volver a sumergir el país en el caos ahora que las tropas extranjeras se disponen a marcharse del país que ya vive 35 años de conflictos bélicos.

KABUL (Reuters). Los talibanes afirmaron que perpetraron más de 1.000 ataques y mataron a decenas de personas durante las elecciones del sábado, que habían calificado de una farsa para el pueblo afgano respaldado por Estados Unidos, pero funcionarios de seguridad dijeron que la cifra era una enorme exageración.

Hubo decenas de pequeñas bombas junto a caminos y ataques contra centros de votación, policías y votantes durante el día.

Pero el nivel global de violencia fue mucho más bajo respecto a las amenazas de los talibanes.

Y pese a los peligros que afrontaban en los centros de votación, casi un 60 por ciento de los 12 millones de personas con derecho a voto acudieron a las urnas, una medida de la determinación para tener una voz en el primer traspaso de poder democrático del país, mientras el presidente Hamid Karzai se prepara para poner fin a sus 12 años en el poder.

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“Así es como la gente vota para decir muerte a los talibanes”, dijo un afgano en Twitter, publicando una foto de sus amigos mostrado un dedo manchado de tinta –en señal de que habían votado– en un gesto desafiante.

Ayer había una sensación palpable en Kabul, la capital, de que quizá tenían al alcance una mayor estabilidad tras 13 años de luchas desde que el régimen talibán, islamistas radicales, fue derrocado a finales de 2001.

La insurgencia ha cobrado la vida de al menos 16.000 civiles afganos y miles de miembros de las fuerzas de seguridad.

“Era mi sueño hecho realidad”, dijo Shukria Barakzai, parlamentario afgano. “Fue un fantástico golpe en la cara del enemigo de Afganistán, un gran puñetazo en la cara de los que creen que Afganistán no está preparado para la democracia”, comentó.

No obstante, puede ser apenas el inicio de un periodo largo y potencialmente peligroso para contar los votos y declarar un ganador, en un país con infraestructura básica y territorios de difícil acceso.

Posibles ataques

Si bien los talibanes no lograron perpetrar grandes atentados el día de las elecciones, algunos temen que los insurgentes busquen alterar el proceso de conteo de votos, que partió en la noche del sábado.

En el primer ataque de su tipo desde el cierre de los locales de votación, ayer una bomba al costado del camino causó la muerte de dos trabajadores electorales y un policía, destruyendo además decenas de papeletas de votación, dijo la Policía y un funcionario electoral.

Aún falta

Los observadores creen que es muy pronto para concluir que los talibanes fracasaron completamente en su campaña contra la elección.

Más de 350.000 agentes de fuerzas de seguridad fueron desplegadas para la votación, y los puntos de control y bloqueos de carreteras alrededor de Kabul podría haber frustrado los planes de los talibanes.

También es posible que los talibanes deliberadamente se mantuvieran en un segundo plano para dar la impresión de una mayor seguridad y acelerar la salida de las tropas de Estados Unidos, a fin de ganar más terreno después.

Al fin y al cabo, lograron lanzar una seguidilla de ataques en las semanas antes de las elecciones.