Francisco fue recibido poco después del mediodía personalmente en el helipuerto de Castelgandolfo por Benedicto XVI, quien se retiró en ese lugar a meditar y rezar desde el pasado 28 de febrero, cuando hizo efectiva su renuncia.
La histórica cita
En las imágenes distribuidas por la televisión del Vaticano, los dos líderes religiosos, tanto el papa emérito, de 85 años, nueve años mayor que Francisco, como el papa reinante, lucían sotanas blancas papales, aunque es evidente que Benedicto XVI caminaba con dificultad, ayudado por un bastón y por momentos emocionado.
Los “dos Papas” conversaron en privado 45 minutos en la biblioteca privada del palacio apostólico, mientras numerosas personas se congregaban en la pequeña plaza central de Castelgandolfo para aplaudir y clamar los nombres de “Francisco” y “Benedicto”.
El papa emérito vestía una simple sotana blanca, sin faja ni capa, mientras Francisco llevaba una capa corta y la faja blanca, símbolo de la pureza y que solo usa el máximo representante de la Iglesia.
Obediencia y humildad
Durante el encuentro, el papa emérito reiteró “su reverencia y obediencia” a Francisco, quien a su vez le manifestó “el agradecimiento propio y de toda la Iglesia por el ministerio desarrollado por Benedicto XVI durante su pontificado”, informó el vocero papal.
Francisco le regaló a su predecesor un ícono de la “Virgen de la humildad”, que escogió “pensando en él y en todos los ejemplos de humildad que ha dado durante su pontificado”, explicó el portavoz del vaticano Federico Lombardi.
Discreto encuentro
Los dos almorzaron juntos en un clima discreto y estuvieron acompañados por los dos secretarios.
En total, Francisco permaneció casi tres horas en Castelgandolfo, tras lo cual regresó en helicóptero al Vaticano.
Los asuntos que los dos pontífices examinaron durante la reunión a solas serán secretos, aunque son muchos los argumentos que los dos papas que han liderado una Iglesia con 1.200 millones de creyentes tienen por abordar.
Entre ellos, el deseo de impulsar una “nueva evangelización” que revitalice a una Iglesia, las persecuciones contra los cristianos en varias partes del mundo, la reforma de la Curia, la fuga de documentos confidenciales del Papa, el llamado escándalo “Vatileaks”, pudieron haber sido temas abordados durante el encuentro.
Vatileaks
El Papa emérito hizo llegar ya a su sucesor el informe ultrasecreto que ordenó elaborar a tres ancianos e intachables cardenales sobre el caso, según informó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.
Otro tema clave es el problema de los abusos sexuales dentro de la Iglesia. Los esfuerzos por sacar los casos a la luz, los encuentros con las víctimas, las peticiones de perdón y la orden de denunciarlos ante la justicia ordinaria fue la línea de conducta de Benedicto XVI que seguramente será respetada por el nuevo Papa.
