Sadam Hussein, que ostentó durante 24 años el máximo poder en Irak, fue detenido en diciembre de 2003, tras la invasión que propició la caída de su régimen, y fue ejecutado el 30 de diciembre de 2006 en Bagdad al ser condenado por la matanza de 148 personas en 1982, en la localidad de Duyail, al norte de Bagdad.
En América Latina también han sido juzgados y condenados varios exmandatarios, entre ellos el peruano Alberto Fujimori (1990-2000), que purga una pena de cadena perpetua por dos matanzas perpetradas por un grupo paramilitar y los secuestros de un periodista y un empresario.
El expresidente dominicano Salvador Jorge Blanco (1982-1986) fue condenado a 20 años de prisión, en 1987, por enriquecimiento ilícito, pero después fue declarado “no culpable” una vez que el mandatario Hipólito Mejía desistiera de las acusaciones en su contra.
El exdictador boliviano Luis García Meza (1980-1981), que en 1993 fue condenado en ausencia a más de 200 años de prisión, está en prisión desde 1995.
El general Augusto Pinochet, que gobernó Chile entre 1973 y 1990, estuvo procesado en varios sumarios, entre ellos el de encubrimiento de la desaparición de opositores, antes de fallecer en 2006, aunque nunca fue condenado.
Su homólogo argentino Rafael Videla (1978-1981) permanece preso en un cuartel cercano a Buenos Aires para cumplir cadena perpetua en 1885.
También en Argentina, el ex mandatario Reynaldo Bignone fue condenado a la misma condena, en abril de 2011, por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el último régimen de facto (1976-1983) en Argentina.
Manuel Antonio Noriega, “hombre fuerte” de Panamá entre 1983 y 1989”, cumplió 17 años de prisión en EE.UU. por narcotráfico; en 2010 fue extraditado a Francia y en 2011 a su país donde permanece en la cárcel
En África, el expresidente de Liberia (1997-2003), Charles Taylor, fue condenado en mayo de 2012 por el Tribunal Especial de Sierra Leona a 50 años de prisión por crímenes de guerra y lesa humanidad, lo que le convirtió en el primer líder africano a recibir una pena de un tribunal internacional.
El expresidente de Costa de Marfil Laurent Gbagbo fue detenido en 2011 y recluido en un centro penitenciario en La Haya, donde será juzgado por crímenes de guerra.
En Europa, el dictador comunista rumano Nicolae Ceaaucescu fue ejecutado junto a su esposa Elena en 1989, después de leerles la sentencia y ser condenados a muerte en un juicio militar.
Más recientemente, el expresidente de la Federación Yugoslava, Slodovan Milosevic, acusado por el TPIY de crímenes de guerra cometidos en Kosovo (1999), en Croacia (1991-1992), y de genocidio durante la guerra de Bosnia (1992-1995), falleció en 2006, en la prisión de Scheveningen, en La Haya, donde esperaba su juicio.
Todavía afronta cargos desde que fue detenido en 2008 el exlíder serbobosnio, Radovan Karadzic, por crímenes contra la humanidad.